jueves, 25 de octubre de 2012

La lista de aquella que algún día tendrá un yate y una gorra de capitán.


Enfrentarse a un folio en blanco. Intentando escribir algo shhh... en encriptado. Aunque no sé qué cojones voy a escribir en encriptado, si no tengo nada que decir que no sea lamentable. Me duele la cabeza.

Y hablando de dolores... 

He pasado tanto tiempo sin hablarte
que quisiera volver a la universidad
para que aún no la hubieras cagado
y siguiéramos siendo amigos.

El viernes cogería un Alaris
y me sentaría
en los asientos que hay justo detrás de la segunda puerta,
porque no tendría a nadie delante
que me jodiera
reclinando su respaldo.

No sé dónde, ni con quién carajos vives ahora,
pero sean cuales sean las circunstancias,
dormiría en tu casa,
aunque ni de coña contigo.
Iríamos a cenar al chino, y me juego lo que sea a que pagaría yo.
Debo advertirte, 
ahora llevo brackets, y el arroz,
seguramente,
se me quedaría enganchado.

Luego iríamos a beber,
lo que fuera, 
pero beberíamos,
y mantendríamos una conversación sobre gente que no ha nacido,
sino que se ha coagulado en un estanque.

Quedaríamos quizás, con algunas personas que tenemos en común,
y de vuelta a casa, nos reiríamos...
... de ellos.

Sin embargo eres gilipollas, y esto no va a pasar nunca.

Quisiera volver a la universidad,
para sentarme horas y horas contigo,
sin hacer nada más que hablar.
Pero quiero volver a aquellos tiempos primeros,
no a los que nos habíamos convertido en ratas
de las que abandonan el barco cuando se hunde.

Quisiera, en ese contexto, volver a cantar
"The moment I wake up, 
before I put on my makeup,
I say a little prayer for you..."
mientras jugamos a las cartas,
y somos felices o,
por lo menos,
nos reímos.
Yo ya no sé si tú te ríes.

Sin embargo eso no va a pasar, porque eres un puto retrasado.

Quisiera volver a la universidad,
y admirarte.
Admirar tu belleza, tu raciocinio, tu saber estar,
la estupenda persona que eres...

Sin embargo eso no va a pasar, porque me das puto asco y si no vuelvo a ver tu cara de rastrera mentirosa jamás, el mundo será un lugar mucho mejor donde habitar. Un saludo.

Quisiera volver a antes de ir a la universidad,
a aquellos tiempos en los que me suplicabas
que quedáramos
y,
me daba risa
que le sugirieras
a alguien de mi grandeza
que fuera a ver Spiderman 3.
La Duquesa de Alba se inclina ante mí
(o lo haría si pudiera)
cuando me ve.
Quisiera volver a aquellas noches en el Cedro,
en las que te bebías mi calimocho
y a mí
no
me
importaba.
Me acompañabas a mear,
al meadero oficial,
y cuando soplaba el viento,
no olía los orines
sino a ti.
Nunca nadie te dirá nada tan bonito como eso.

No esperes de mí, querido, ninguna otra hermosa palabra, porque no has resultado ser un hombre, sino una comadreja. 

Quisiera volver a antes de antes de la universidad,
cuando nos comíamos el mundo.
Quisiera volver a reirme contigo hasta reventar.
A subirnos en coches de desconocidos,
a comernos pastillas en una tienda de campaña.
Quisiera volver a acogerte cuando estuvieras mal,
a secarte las lágrimas,
y sin embargo no lo haré,
porque eres una puta desagradecida.

Juro, 
y digo
JURO,
que mantendré
esta lista
abierta
mientras viva.
Y hayas sido
quien hayas sido,
seas,
quien carajo seas,
si me tocas los cojones,
puedes entrar en ella.

Quisiera volver a la universidad,
y llegar a casa,
y abrir la puerta,
y que tú ladraras.
Y no quiero nada más en mi vida
que eso.

Pero eso no va a pasar, porque te has muerto.

domingo, 8 de abril de 2012

El fin del mundo animal.


No estabas allí. Cuando no estás allí, me duelen los pies y me entra angustia. Cuando no estás allí, es como si yo tampoco hubiera ido. Como si no estuviésemos ninguno de los dos.

Yo tampoco estaba, porque tú no estabas y porque yo ya no soy yo. No quiero entrar en crisis existenciales, que me hago líos, lo dejaré más bien en un desorden de identidad. No soy yo porque tengo el pelo largo y otras cosas que están ahí y no deberían estar. Porque no bebo. No bebo tanto, y si no bebo, a veces, no me encuentro. Y tengo que relacionarme con gente extraña, que no me cae mal, pero no me acaba de gustar.

Ella sí estaba, y aunque no estabas tú, que estuviera ella te hacía estar presente, porque ella también me mira, como me miras tú cuando sí estás. Me analiza, de lejos, me odia. Al menos me gusta pensar que me odia y se ríe de mí. Yo también la miro a ella, pero menos. Prefiero que ella me mire a mí, con asco. Eso me hace sentir bien.

Quizás ella no me mira y me imagino que sí lo hace porque me gustaría que fuese así. En cualquier caso, voy a seguir pensando que sí lo hace.

Aquella noche, hace años, el aire se volvió tan denso que me pesaban los brazos al bailar. De verdad, era tan denso como la sensación que se debe tener al intentar morder el poniente. No sé si tú y tus alrededores lo percibisteis así. Los míos y yo, nos desmayamos, y nos quedamos flotando sobre el aire denso.

A partir de ahí no sé qué me paso. Hacía cosas raras, que en realidad no eran tan raras porque al fin y al cabo, soy yo, y me conozco, y sé que he hecho esas cosas más veces y con más gente, pero creo que realmente se me fue mucho la cabeza, y si pudiera volver atrás y verme por un agujerito, me cogería por el cuello y me daría muchas hostias.

Tú también hiciste cosas. No diré que fueran denigrantes, porque eres muy sensible con ese tipo de críticas, y no quisiera que endurecieras más tu comportamiento para dejar patente que aquí quien manda eres tú. Así que sólo diré que fueron den-igrantes. A mí esas cosas, en el fondo me gustaban. Y en la superficie también.

Ahora ya no hay cosas raras, ni cosas normales. Ahora ya no hay cosas y supongo que eso está bien y que ya era hora, cojones. Pero ahora todo es mucho más aburrido, y eso no me lo puedes negar.

Yo estoy intentado cambiar, para volver a ser como era antes. Con el cerebro bastante más estropeado, pero más entretenida.

http://www.youtube.com/watch?v=509pgW_C5_o