La cuestión es que soy imbécil, y al tener ese concepto ahora mismo como un esclarecedor rayo de luz pienso en dos cosas:
1) Que el verso es más sentido que la prosa, aunque no quiero quitarle valor a esta última.
2) Que es muy probable que mañana coma por tercera vez consecutiva espaguetis.
No, en serio, pienso en una cosa:
Que si hay aspectos de mi vida en los que me siento tan completa, puedo intentar y conseguir entretenerme con cosas distintas al tema que nos ocupa. Y, de hecho, sí, joder, voy a hacerlo. ¿No os lo creéis? Vale, es posible que sólo sea una verdad a medias. Es posible que en principio sólo aparte el tema que nos ocupa de cara a la galería, y que en el fondo me esté carcomiendo hasta el tuétano, pero si ahora mismo, con resaca acumulada, y el estómago hecho mierda, soy capaz de tener esta iluminada percepción y, sobre todo, esta seguridad que no había tenido jamás antes sobre dicho asunto, joder, con el paso de los meses se habrá acabado la historia del todo.
Quiero decir, vale que estoy en paro y que no tener nada que hacer es fatal para dejar de pensar, y vale que el hecho de que esté ahora mismo hablando de esto es una señal clara y concisa de que realmente me importa. Pero es que... joder, si es que en realidad no me importa. Todo es una historia que me he montado en mi cabeza porque al parecer no tengo bastante con ser yo, o porque no soy yo si no tengo este tipo de historias en mi cabeza.
La cuestión es que soy mema rozando el ridículo, y la verdad, me da risa el asunto, pero no es para reírse. Bueno, sí es para reírse, pero es para reírse una misma o con un pequeñísimo círculo de personas súper selectas elegidas tras varios procesos llenos de obstáculos y razonamientos extremos que otorgan el poder y la gloria de ser amiga mía.
En fin, hay poco más que decir, se acabó.
Aquí dejo un temazo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario