lunes, 27 de diciembre de 2010

No he encontrado respuestas.


Y qué pasa hoy, si todo se da la vuelta, ¿y qué pasará mañana? Que todo el mundo se ha puesto de acuerdo, y tengo taquicardia. Nada es como era ayer, y puede, puede que de repente me haya puesto a llorar y no lo entiendo. Quizás mañana me corte el pelo, y eso no es bueno. Y sí, creo que lo haré. Creo que mañana me cortaré el pelo y comeré ternera y saldré a beber, y no, no voy a dejar de fumar, ni de coña. Beberé mucho, beberé demasiado, y no volveré a comer. Nunca más volveré a comer. Ya no quiero ternera.


Aquí pasa algo raro. No sé si es aquí, o allí, o quizás en todas partes, pero pasa algo muy muy raro. No sé si será la Navidad, o si es que queda poco para el fin del mundo, o si es que todo estaba yendo demasiado bien y eso no podía ser. Jaja, ¿Cómo cojones iba a poder ser? Era imposible.


No sé por qué sigo llorando. No quiero decir que no tiene sentido llorar, sino que de verdad, de verdad, no sé por qué estoy llorando. Sólo quiero que sea mañana, y a tomar por culo. A tomar por culo todo. Es que me cago en Dios, así reviente el mundo. A tomar por culo.


Voy a fumarme todos los cigarros, y a hacerme un piercing. Sí, me haré un piercing, y me cortaré el pelo, y luego, después de hacer todo eso, vomitaré. Estoy temblando, pero sólo es de frío. Ya no estoy llorando. Qué bien.


Sigo fumando, y le cuento a un amigo qué me pasa. Sí, se lo cuento a él, porque él está, y tú no. Tú no estás, no puedo hablar contigo, pero con él sí. ¿A qué jode? Pues así revientes. Y me duele, me duele decirte que revientes, y nunca me había dolido decírselo a nadie, y decírtelo a ti sí me duele, y me duele decírtelo por ti. Pero también me duele que me duela decírtelo, y en este caso me duele por mí, porque nunca antes me había dolido decírselo a nadie, porque nunca me había dolido hacerle daño a alguien, y a ti no quiero hacerte daño. Y me jode. Pues a ver si reviento.


Creo que no me voy a hacer el piercing. Qué día tan raro. Qué día tan bueno para quemar contenedores. Qué magnífico día. Ha sido un día muy raro, el día de hoy. Eso de “no hay mal que por bien no venga” es una puta y grandísima mierda. Los males son malos, y fin, y no hay más. ¿O no? O igual no y me estoy flipando muchísimo con cosas buenas que pueden venir, pero que inevitablemente acabarán siendo malas sí o sí, pero que durante un periodo de tiempo serán buenas, y entonces pensaré “no hay mal que por bien no venga”. Y cuando esas cosas buenas que salgan de un mal se conviertan en malas, volveré a pensar que los males son malos y fin, hasta que vuelva a venir algo bueno, y así sucesivamente, en una espiral infinita de satisfacciones e insatisfacciones, que lo único que han conseguido es que de repente, ya no quiera llegar a vieja, ni tener una casa, ni un marido, ni unos hijos, ni mierdas, ni siquiera quiero tener perro porque no quiero ninguna responsabilidad. De repente ya no quiero nada de lo que había decidido que quería, de repente vuelvo a ser yo, la que era hace unos años, y quiero irme lejos, o Madrid, lo que sea más fácil, y quiero irme sola, y hacer amigos. La única diferencia es que ahora soy más vieja pero, no obstante, igual de gilipollas.


Creo que me he quedado sin cosas que decir.



¿...y si no regreso jamás y este ruido no cesa...?

lunes, 30 de agosto de 2010

El enfermo imaginario.

Cuando piensas que tú también puedes morir es cuando realmente anhelas cosas que antes no querrías. Cosas como hacerte viejo, y morirte de viejo, podrido. Cosas que te dan miedo y que rechazas, cosas que alargas el máximo tiempo posible para que no sucedan, como irte de casa. Cuando piensas que vas a morir, piensas en los perros que nunca podrás adoptar, o en que salir un fin de semana no tiene sentido, pero que querrías salir todos los fines de semanas hasta el infinito.
Yo siempre he querido ser inmortal, y por eso, cuando pienso que quizás puedo morir antes de lo que debería... en fin, creo que ni siquiera tengo palabras. Sólo te echaré de menos. Entre otras cosas.

Supongo que ha llegado el momento de toda película americana de sobremesa, o de serie ñoña e infumable, de esas que me encantan, en la que alguien le dice a otro alguien "?Es tu vida como la imaginabas?", solo que esta vez, soy yo la que pregunta, y yo la que debo responder.

Pues no, lo cierto es que no, lo cierto es que mi vida no se parece ni remotamente a lo que yo pensaba que sería. Yo ya debería haber vivido un par de años en Londres, y ahora mismo estaría en Madrid, con un piso en Lavapiés... o quizás en un sitio más llano, la cuestión es que yo ya no debería estar aquí, pero realmente, lo único que voy a hacer en mi vida, es estar aquí. Al igual que tú, y al igual que todos. Sólo espero no morir antes de tiempo. Sólo espero, de verdad, no morir.

Yo quiero tener siempre 19 años, y mierda, que jodido es asimilar que no puede ser.

Cuando piensas que vas a morir antes de tiempo, no sabes en qué pensar. Simplemente me esconderé, e intentaré atar un par de cabos, sin parar de llorar.

domingo, 4 de julio de 2010

Segundas partes siempre fueron.



Y si no me sale en prosa, tendré que hacerlo en verso…




Porque ya no imagino,

o porque lo único que imagino está prohibido,

y tengo cosas que esconder,

por eso ya no escribo.

Y ya no expreso sentimientos, de angustia y descontento

porque sólo me queda un espejo y dos cicatrices,

y heridas abiertas? De esas, quizás, tengo miles,

pero nunca hay suficientes.

Quiero palizas, y cosas horribles,

quiero rencores, y música alta, muy alta.

Quiero que te vayas con otra,

y quiero

que me duela tanto

que ya no pueda

respirar.

Quiero llegar borracha a casa

cuando aún no está claro si es de noche o de día

y quiero ponerme a llorar y a gritar en silencio

quiero babear sobre las sábanas

de pura angustia y dolor.

Y quiero volver a moverme por inercia

y quemar cosas, sobre todo quiero quemar cosas.

Que me duela la cabeza, y se me hinchen los ojos,

y meterme la mano en la boca y tirar del esófago

poco… a… poco.

Quiero pasarlo mal. Tan mal como cuando no estabas,

pero ahora estás, y todo está bien, y por eso es horrible.

Y quiero que cambien las cosas y me dejes,

y quiero que sigas siendo como eres,

porque si cambias,

ya no podré quererte.

Porque en realidad, tú eres lo que yo quería,

pero eres tan como yo quería, que todo es perfecto y por eso es horrible.

Y sobre todo lo que no quería,

lo que yo no quería era hablar de ti, ni de nosotros,

yo sólo quería hablar de mí,

pero supongo

que ya somos uno

y eso hace

que quiera llorar,

pero no llorar como quiero llorar,

sino llorar de la forma en que lloran los tristes,

y yo, si siempre he sido algo, ha sido capitán.

Y ahora vendrás con tu perfección

a decirme cosas perfectas,

que si quiero libertad que la tome,

que si tengo anhelos que los haga realidad,

y todas esas cosas que una persona normal sólo diría

si en realidad tuviera un fondo cabrón

o fuera hippy,

pero tú eres cabal, bueno y coherente,

y hago tanto lo que quiero, y me dejas tanto hacer

que en lugar de caminar sobre mis propios pasos

siento que tengo la obligación de atarme a tu cintura

y de estar a tu altura,

y en realidad no lo estoy.

Y seguirás diciendo cosas perfectas...

las oigo en mi cabeza, tus frases perfectas.

Y me sobrepasan tantas atenciones y las buenas intenciones,

eres tan grande y te quiero tanto que ya no puedo ni quererte,

pero si cambias, y te amoldas,

siendo perfecto como eres,

a la nueva perfección que se me ocurra,

me iré porque ya no serás tú.

Y si sigues siendo como eres,

me seguiré quejando.

Y supongo que eso esto es el resumen de lo que soy yo,

y de lo que puedo darte,

y lo peor de todo es que soy y te doy lo que tú quieres.

¿O no?

Probablemente

no estés

entendiendo

una puta mierda

y creas que sí

que lo entiendes todo.

Y no me preguntes por esto,

porque si me preguntas, no sabré explicarte,

y no quiero explicarte,

pero si no me preguntas

pensaré que no lo has leído

y quizás yo acabe preguntándote si lo has hecho

en un ataque de ansia

o de locura

o de cosas transitorias de esas que me entra

y que sólo tú sabes llevar con elegancia.

Pero tú no hagas nada

no hagas nada

porque ya haces

todo

o casi todo.


Tranquilo mi amor, todo está bien.



Y no era esto lo que yo os quería contar...