El verdadero conflicto interior viene dado por no saber hasta qué punto puede ser insano o exitoso el ser completamente sincera. El abrir la boca y dejar que fluyan todas las palabras que van pasando por mi mente a una velocidad desorbitada, todas esas combinaciones de letras que tantas veces he pensado, mareado, esculpido, vomitado en un rincón, recogido con las manos, y metido en mi interior de nuevo.
Y la opción que queda si no escojo la de ser sincera, no es la de mentir, sino la de permanecer callada cual puta amenazada por todo un escuadrón de clientes, pero esa nunca ha sido mi forma de proceder. Sin embargo tengo miedo, tengo un miedo irracional a decir lo que pienso, un miedo que me sujeta por los hombros y mete sus manos por mi mentón, y hace que baile a un son desacompasado, y que me comporte de formas que distan mucho de lo que realmente quiero hacer, y por lo tanto, eso lleva a que desde fuera se me vea de una forma que a mí, personalmente, me da vergüenza ajena.
¿Y qué hago? Nunca en la vida me han faltado cojones para tirarme a la piscina, y ahora, en lugar de coger carrerilla y estamparme contra el muro, asumiendo en ese acto todas las consecuencias que puedan venir, lo que hago es empezar a plantearme correr en dirección contraria, sortear el obstáculo en lugar de cerrar los puños y plantarle cara o, lo que es aún peor, la opción más deleznable, agachar la cabecita, poner el culo, e intentar matarlas callando con más pena que gloria, a la espera de que me peguen una patada que haga que tire los intestinos por la boca, o quizás, con la esperanza de que se alineen los planetas y todo salga, al menos, medio bien. En cualquier caso todo es una grandísima y puta mierda.
E igual, ¿para qué voy a molestarme en decir algo que ya saben hasta en el Consulado?
...But I'm here, in my mold, I am here, in my mold, I'm a million different people from one day to next, I can't change my mold, no, no, no, no, I can't change, I can't change...
lunes, 31 de marzo de 2008
martes, 25 de marzo de 2008
Sin asunto.
Esta noche no me apetece escribir, ni desollarme en palabras. Hoy sólo quiero bailar y sentirme, al hacerlo, tremendamente idiota.
viernes, 21 de marzo de 2008
Piruletas para todos.
Ensayo sobre los misteriosos poderes de la nicotina I:
Hace frío. No es para querer dejar de vivir, pero hace frío, es un hecho. Claro que yo siempre tengo frío. Excepto si me tocan, si me tocan siempre diré "quita, que me das calor". No me gusta que me toquen. No lo llevo bien. Dicen que soy fría, pero no lo soy. Simplemente no me gusta refregarme con cualquiera. Hay poca gente que no me importa que me toque, y hay menos aún que quiero que me toque. Aunque ahora lo llevo mejor, soy capaz de dar abrazos, o de coger por el hombro a alguien. Hace dos años me ponía histérica si me rozaban. No sé, no me gusta. Y realmente soy cariñosa, soy cariñosa rozando la versión lapa, pero sólo con quien quiero serlo. Se me nota enseguida cuando quiero que alguien me toque porque pongo ojitos y esas cosas, me pongo en modo moñas. Se me nota enseguida. Sólo hay que saber interpretar las señales.
Historias de ayer, hoy, y siempre:
Voy a pegarte, hazte a la idea. Voy a pegarte tan fuerte que desearás que hubiese preferido darte un beso.
Del apoteósico ciclo menstrual I:
Estoy hinchada. Me ha salido un grano. Me siento tan mujer como fea, tengo ganas de llorar todo el día, o de arrancar cabezas, según se dé. Pero prefiero este calvario a que se me note por un bulto en el pantalón que estoy cachonda.
Tres abortos de milagro y la risa final:
a) Cuando parece que por fin has encontrado las putas llaves de casa, pero en verdad es broma.
Del apoteósico ciclo menstrual II:
Tengo hambre, de comer y de lo otro.
Ensayo sobre los misteriosos poderes de la nicotina II:
Pensar pierde la gracia si no tienes con quien compartirlo, pero igual es preferible arriesgarse a pensar en soledad que dejar de hacerlo para siempre, o que no haberlo hecho nunca, o que haberlo hecho dentro de unos parámetros de mediocridad muchas veces deleznable. El pensamiento es... un formato de televisión demasiado complicado.
Tres abortos de milagro y la risa final:
b) Desear con ansias que ocurra algo, y darte cuenta al conseguirlo de que realmente no lo necesitabas.
Mi enorme mancha en la pared:
Me arrancaré todos los dientes y los sustituiré uno a uno por cuchillas de acero superdestructoras e indestructibles.
Tres abortos de milagro y la risa final:
c) Vivir con la constante sensación de ser una deidad y que alguien te baje los humos por sorpresa.
Maquíllate, maquíllate:
Mi teoría es que sólo soy mona cuando no me muevo. Si me río soy fea, si lloro soy fea, si gesticulo soy fea, si etc, etc, soy fea. No temais, ya me he apuntado a un curso de mimo. Qué asco me dan los mimos. Los empalaría a todos. ¡¡¡Mimos, morid!!!!
Canción en Sí Bemoll:
Te acuerdas de mí. No te hagas el tonto, porque sabes que te acuerdas de mí. Te acuerdas de mí más de lo que querrías y menos de lo que a mí me gustaría, pero igual te acuerdas de mí. Ahora estás leyendo esto y, ¿sabes por qué lo estás haciendo? Porque te acuerdas de mí y tienes la imperiosa necesidad de venir a olisquear si he escrito algo sobre ti. Te acuerdas de mí lalala, me echas de menos lalala, deja de alargarlo más lalala, y da un pasito hacia delante o me pudriré esperadoooooooooooooooooooo. (Ahora viene el solo de batería). (¿A que en verdad te ha hecho gracia leer esto?).
Tres abortos de milagro y la risa final:
Se cierra el telón. Aplausos.
Hace frío. No es para querer dejar de vivir, pero hace frío, es un hecho. Claro que yo siempre tengo frío. Excepto si me tocan, si me tocan siempre diré "quita, que me das calor". No me gusta que me toquen. No lo llevo bien. Dicen que soy fría, pero no lo soy. Simplemente no me gusta refregarme con cualquiera. Hay poca gente que no me importa que me toque, y hay menos aún que quiero que me toque. Aunque ahora lo llevo mejor, soy capaz de dar abrazos, o de coger por el hombro a alguien. Hace dos años me ponía histérica si me rozaban. No sé, no me gusta. Y realmente soy cariñosa, soy cariñosa rozando la versión lapa, pero sólo con quien quiero serlo. Se me nota enseguida cuando quiero que alguien me toque porque pongo ojitos y esas cosas, me pongo en modo moñas. Se me nota enseguida. Sólo hay que saber interpretar las señales.
Historias de ayer, hoy, y siempre:
Voy a pegarte, hazte a la idea. Voy a pegarte tan fuerte que desearás que hubiese preferido darte un beso.
Del apoteósico ciclo menstrual I:
Estoy hinchada. Me ha salido un grano. Me siento tan mujer como fea, tengo ganas de llorar todo el día, o de arrancar cabezas, según se dé. Pero prefiero este calvario a que se me note por un bulto en el pantalón que estoy cachonda.
Tres abortos de milagro y la risa final:
a) Cuando parece que por fin has encontrado las putas llaves de casa, pero en verdad es broma.
Del apoteósico ciclo menstrual II:
Tengo hambre, de comer y de lo otro.
Ensayo sobre los misteriosos poderes de la nicotina II:
Pensar pierde la gracia si no tienes con quien compartirlo, pero igual es preferible arriesgarse a pensar en soledad que dejar de hacerlo para siempre, o que no haberlo hecho nunca, o que haberlo hecho dentro de unos parámetros de mediocridad muchas veces deleznable. El pensamiento es... un formato de televisión demasiado complicado.
Tres abortos de milagro y la risa final:
b) Desear con ansias que ocurra algo, y darte cuenta al conseguirlo de que realmente no lo necesitabas.
Mi enorme mancha en la pared:
Me arrancaré todos los dientes y los sustituiré uno a uno por cuchillas de acero superdestructoras e indestructibles.
Tres abortos de milagro y la risa final:
c) Vivir con la constante sensación de ser una deidad y que alguien te baje los humos por sorpresa.
Maquíllate, maquíllate:
Mi teoría es que sólo soy mona cuando no me muevo. Si me río soy fea, si lloro soy fea, si gesticulo soy fea, si etc, etc, soy fea. No temais, ya me he apuntado a un curso de mimo. Qué asco me dan los mimos. Los empalaría a todos. ¡¡¡Mimos, morid!!!!
Canción en Sí Bemoll:
Te acuerdas de mí. No te hagas el tonto, porque sabes que te acuerdas de mí. Te acuerdas de mí más de lo que querrías y menos de lo que a mí me gustaría, pero igual te acuerdas de mí. Ahora estás leyendo esto y, ¿sabes por qué lo estás haciendo? Porque te acuerdas de mí y tienes la imperiosa necesidad de venir a olisquear si he escrito algo sobre ti. Te acuerdas de mí lalala, me echas de menos lalala, deja de alargarlo más lalala, y da un pasito hacia delante o me pudriré esperadoooooooooooooooooooo. (Ahora viene el solo de batería). (¿A que en verdad te ha hecho gracia leer esto?).
Tres abortos de milagro y la risa final:
Se cierra el telón. Aplausos.
miércoles, 19 de marzo de 2008
Vámonos.
Para días insípidos, para noches eternas, para labios de plástico, para poses de pega. Para saciar la sed de una boca pequeña pero capaz de abarcarte, para que no se rompan los vasos de cristal, para los buenos aromas, para la textura del óleo, para el gas del mechero. Para que dure cien años cada momento, para llenarme de ceniza la lengua, para los pozales de sal donde meto la cabeza, para el segundo, para el primero, para que no llegue el último, o para que venga muy rápido. Para que tengas cuidado, para curarte en salud, para cerrarte los ojos cuando encienda la luz. Pa' que me guardes la cara, para el que mata callando, para los discos que deberían ser infinitos, y los chicles de fresa.
Para el misterioso proceder de los actos, para que vuelva a subirse el telón, para que le den el papel a la rubia y, sí, por qué no, para que vuelva Noche de Fiesta. Para llenar mi cubre de claveles rojos, o de rosas, o de espigas de trigo, para que no sean nunca crisantemos. Para llenar el tuyo de sudor de orgasmos.
Para que nunca perdamos la facultad de arquear las cejas, para no girarnos la cara, para tenernos muy cerca, ¿para qué?
Para el misterioso proceder de los actos, para que vuelva a subirse el telón, para que le den el papel a la rubia y, sí, por qué no, para que vuelva Noche de Fiesta. Para llenar mi cubre de claveles rojos, o de rosas, o de espigas de trigo, para que no sean nunca crisantemos. Para llenar el tuyo de sudor de orgasmos.
Para que nunca perdamos la facultad de arquear las cejas, para no girarnos la cara, para tenernos muy cerca, ¿para qué?
martes, 18 de marzo de 2008
Cómo te lo digo...
Empiezo a gritar y salto por la ventana. Intento que las cuerdas de tender me despedacen, como si fuesen quitamiedos. Hay días malos, malos de verdad. Días que tienen la misma forma que un nudo en la garganta, días de sentarme en la cama y mirar a la pared, de dejar mi frente llena de marcas de gotelé, como una corona de espinas. Hay días horribles, en los que ni siquiera bebo agua para no tener que ir a mear, y días que se manifiestan como un exabrupto, en los que me lo bebo todo para no tener que pensar.
Días en los que tú quizás no pintas nada, en los que no tienes ninguna responsabilidad para conmigo, días de tu ausencia a todos los niveles, en los que te conviertes en un punto más en el techo, y a pesar de ello, a veces pienso que esos días recuperarían el sentido si te acercases a mí y te viese sonreír.
Días en los que tú quizás no pintas nada, en los que no tienes ninguna responsabilidad para conmigo, días de tu ausencia a todos los niveles, en los que te conviertes en un punto más en el techo, y a pesar de ello, a veces pienso que esos días recuperarían el sentido si te acercases a mí y te viese sonreír.
lunes, 10 de marzo de 2008
La persona que algún día fui.
Deberías hacerlo. Mi ciclo vital se está viendo alterado, mi organismo recibió la orden de iniciar unas acciones determinadas y va a seguir llevándolas a cabo hasta que alcance la meta deseada. Deberías hacerlo porque si no lo haces no veré satisfechas mis necesidades, y mis expectativas y valencias se vendrán abajo. Mi mundo se desmoronará y perderé mi capacidad para mantener la fuerza de motivación. Deberías hacerlo porque mi conducta es activa y persistente de una forma directamente proporcional a la intensidad de mis necesidades. Porque esta dipsomanía me está matando, porque el valor de la recompensa está relacionado con la probabilidad de logro. Deberías hacerlo, por mi salud, deberías hacerlo. Deberías hacerlo, porque si no lo haces, nunca recuperaré el equilibrio.
Discazo nuevo que ha sacado Iván Ferreiro. Lo teneis para escuchar entero en http://www.ivanferreiro.es
Oírlo es convertirse en un niño el día de Reyes.
Discazo nuevo que ha sacado Iván Ferreiro. Lo teneis para escuchar entero en http://www.ivanferreiro.es
Oírlo es convertirse en un niño el día de Reyes.
domingo, 9 de marzo de 2008
Ausente y obstinada.
Es, quizás, una cuestión de fe.
Mezclar asco y pena en una sola botella
y bebérsela del tirón, sin anestesia,
y a ver qué pasa.
Ponerse a componer sin saber una mierda de solfeo,
jugar a ciegas y cruzar los dedos para que al menos sea divertido.
Sin saber las reglas, sin querer saberlas,
preguntando a los demás dónde está el límite
porque yo no soy capaz de verlo.
Y dar gracias, día tras día,
por tener a alguien que me avise de que estoy cruzando la línea
que separa la cordialidad del ridículo.
Apuntalarme a los hilos conductores
y defenderlos con rabia,
aunque a veces me canse
y agache la cabeza pensando que sería mejor
que fuese la semana pasada,
o que fuese la siguiente,
pero que no fuese hoy.
A pesar de los pesares
de las frases hechas, y los refranes,
a pesar de la distancia, del tiempo,
de la falta de ganas,
a pesar de la ausencia de recursos,
y aunque todo esté al revés,
practicar con el orgullo y experimentar con la dignidad cara a los demás,
me hace crecer como persona,
y ser mejor actriz.
Todo es culpa de mi personalidad múltiple,
de vivir rozando eternamente el transtorno obsesivo compulsivo,
de las ganas que tengo de follar,
¿o de follarte?
Ya nunca lo sabremos...
P.D.: Un abrazo para Sandra y Alicia, morenas claras, moras de las morerías.
Mezclar asco y pena en una sola botella
y bebérsela del tirón, sin anestesia,
y a ver qué pasa.
Ponerse a componer sin saber una mierda de solfeo,
jugar a ciegas y cruzar los dedos para que al menos sea divertido.
Sin saber las reglas, sin querer saberlas,
preguntando a los demás dónde está el límite
porque yo no soy capaz de verlo.
Y dar gracias, día tras día,
por tener a alguien que me avise de que estoy cruzando la línea
que separa la cordialidad del ridículo.
Apuntalarme a los hilos conductores
y defenderlos con rabia,
aunque a veces me canse
y agache la cabeza pensando que sería mejor
que fuese la semana pasada,
o que fuese la siguiente,
pero que no fuese hoy.
A pesar de los pesares
de las frases hechas, y los refranes,
a pesar de la distancia, del tiempo,
de la falta de ganas,
a pesar de la ausencia de recursos,
y aunque todo esté al revés,
practicar con el orgullo y experimentar con la dignidad cara a los demás,
me hace crecer como persona,
y ser mejor actriz.
Todo es culpa de mi personalidad múltiple,
de vivir rozando eternamente el transtorno obsesivo compulsivo,
de las ganas que tengo de follar,
¿o de follarte?
Ya nunca lo sabremos...
P.D.: Un abrazo para Sandra y Alicia, morenas claras, moras de las morerías.
miércoles, 5 de marzo de 2008
Bien, bien, bien, bien...
Nadie puede señalarme con el dedo por haber nacido así de idiota, quizás sí con la polla, pero no con el dedo. Nadie puede pedirme cuentas por no haber dejado de luchar contracorriente, de aquella forma absurda y contraproducente de hace unos meses. Ni siquiera existe una persona que tenga permitido preguntarme por qué hago lo que hago, y es que estoy ejerciendo mi pleno derecho a no querer creerme lo que debería haberme creído hace tiempo. Para no dejarme a mí decir las cosas, hay que ser tremendamente rápido tapándome la boca.
Todo lo que sube, baja.
Todo lo que sube, baja.
lunes, 3 de marzo de 2008
Ready
Las cartas sobre la mesa. Mi pensamiento analítico, creativo, crítico, ideofugaz, perseverante, disgregado e interceptado, mis ideas sobrevaloradas, delirantes y obsesivas, mi impotencia, mi transtorno de la imagen corporal, mi incumplimiento del tratamiento, mi síndrome de deterioro en la interpretación del entorno, mi intolerancia a la actividad, mi negación ineficaz, mis múltiples síndromes postraumáticos, los transtornos en los procesos del pensamiento, y mi proteción inefectiva, contra tus formas bradipsíquicas, inductivas, y tu robo, imposición y eco del pensamiento. A ver a quién coño se le pira más.
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