lunes, 23 de junio de 2008

Segundo premio.

Arderán todos los pliegues de tu ropa, donde guardo las escamas que se desprenden de mis úlceras, y haciendo un agujero en el suelo, enterraremos las cenizas de tu narcisismo.
No sucumbiremos ante mentiras y falacias, quizás, si me apuras, me haré algún esguince de tobillo, pero el día en que llueva lava incandescente te esperaré para un cara a cara, bajo la nube más grande, y sin paraguas.
Que abdiquen tus formas histriónicas, que sin balas te he arrancado la corona, y ahora la sumerjo en salfumán para que tus ideas no invadan mi cabeza. Tira de capote y espada, y cruza los dedos para que al calentarme no corra directa hacia tu ombligo y en tres frases te desinfle.
No hay invento en tu memoria que pueda hacer que ganes la guerra contra la persona en la que me has obligado a convertirme. Ahora, si la ansiedad te lo permite, llora.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Temible enemigo se han buscado.

Y eso que aun no saben lo hábil que se puede ser con un tenedor
y lo mortal que resulta una goma de borrar.

Sublime, como siempre.

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown dijo...

Olvidalo y ven a conocerme. Te esperare una semana en el motor de un autobus.

Anónimo dijo...

no vas a volver, puta desagradecida

(i miss you)

Anónimo dijo...

Todos los días entro y pienso lo mismo.
Lo wapa que estas en la foto y lo tremendamente única y especial que eres.

Te amo