El verdadero conflicto interior viene dado por no saber hasta qué punto puede ser insano o exitoso el ser completamente sincera. El abrir la boca y dejar que fluyan todas las palabras que van pasando por mi mente a una velocidad desorbitada, todas esas combinaciones de letras que tantas veces he pensado, mareado, esculpido, vomitado en un rincón, recogido con las manos, y metido en mi interior de nuevo.
Y la opción que queda si no escojo la de ser sincera, no es la de mentir, sino la de permanecer callada cual puta amenazada por todo un escuadrón de clientes, pero esa nunca ha sido mi forma de proceder. Sin embargo tengo miedo, tengo un miedo irracional a decir lo que pienso, un miedo que me sujeta por los hombros y mete sus manos por mi mentón, y hace que baile a un son desacompasado, y que me comporte de formas que distan mucho de lo que realmente quiero hacer, y por lo tanto, eso lleva a que desde fuera se me vea de una forma que a mí, personalmente, me da vergüenza ajena.
¿Y qué hago? Nunca en la vida me han faltado cojones para tirarme a la piscina, y ahora, en lugar de coger carrerilla y estamparme contra el muro, asumiendo en ese acto todas las consecuencias que puedan venir, lo que hago es empezar a plantearme correr en dirección contraria, sortear el obstáculo en lugar de cerrar los puños y plantarle cara o, lo que es aún peor, la opción más deleznable, agachar la cabecita, poner el culo, e intentar matarlas callando con más pena que gloria, a la espera de que me peguen una patada que haga que tire los intestinos por la boca, o quizás, con la esperanza de que se alineen los planetas y todo salga, al menos, medio bien. En cualquier caso todo es una grandísima y puta mierda.
E igual, ¿para qué voy a molestarme en decir algo que ya saben hasta en el Consulado?
...But I'm here, in my mold, I am here, in my mold, I'm a million different people from one day to next, I can't change my mold, no, no, no, no, I can't change, I can't change...
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1 comentario:
No puedes negar que tienes en Bukowski un mentor.
Saludos Rubia, y ten fe
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