Es, quizás, una cuestión de fe.
Mezclar asco y pena en una sola botella
y bebérsela del tirón, sin anestesia,
y a ver qué pasa.
Ponerse a componer sin saber una mierda de solfeo,
jugar a ciegas y cruzar los dedos para que al menos sea divertido.
Sin saber las reglas, sin querer saberlas,
preguntando a los demás dónde está el límite
porque yo no soy capaz de verlo.
Y dar gracias, día tras día,
por tener a alguien que me avise de que estoy cruzando la línea
que separa la cordialidad del ridículo.
Apuntalarme a los hilos conductores
y defenderlos con rabia,
aunque a veces me canse
y agache la cabeza pensando que sería mejor
que fuese la semana pasada,
o que fuese la siguiente,
pero que no fuese hoy.
A pesar de los pesares
de las frases hechas, y los refranes,
a pesar de la distancia, del tiempo,
de la falta de ganas,
a pesar de la ausencia de recursos,
y aunque todo esté al revés,
practicar con el orgullo y experimentar con la dignidad cara a los demás,
me hace crecer como persona,
y ser mejor actriz.
Todo es culpa de mi personalidad múltiple,
de vivir rozando eternamente el transtorno obsesivo compulsivo,
de las ganas que tengo de follar,
¿o de follarte?
Ya nunca lo sabremos...
P.D.: Un abrazo para Sandra y Alicia, morenas claras, moras de las morerías.
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1 comentario:
El puto problema de decir que sois los mejores a tipos como tú es que os lo creéis y un día notaré vuestro pie encima de mi cabeza. Y eso se llamará superioridad.
Pero tía, yo me pasaría media vida (o al menos un par de semanas) sususrrándote al oído lo que molas y que si quieres ser mi amiga.
Fijo.
Este comentario no es muy profundo, pero es muy sentío. 4EeVE BueNoRRaHh_69
Tiritititritraun.
Ya firmaré más guai.
Ale!
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