jueves, 14 de febrero de 2008

Preámbulos de la vuelta a las andadas.

Por más que lo intentes, por más que busques por activa y por pasiva una justificación, aunque perder a una persona determinada sea como si te arrancasen algo de ti en un sentido literal, como si te atravesasen el abdomen con el puño y empezasen a estirar lentamente de tu intestino delgado hasta sacarlo por completo fuera de ti, hay cosas en la vida que no se pueden perdonar.
¿Qué haces cuando empiezas a desconfiar de alguien por el que harías algo tan bajo como mentir? ¿Qué haces en el momento en que dejas de tener ganas de defender a esa persona ante cualquiera que se atreva a manchar su nombre? Aunque sepas que no tienes razón, aunque sepas que es culpable. ¿Cómo coño te comportas cuando te han hecho tanto daño que a lo único que puedes aspirar es a volver a dirigirle el saludo con un mínimo de educación con el paso de los años? ¿Cómo cojones limpias toda esa mierda que dejan en ti?

Todo sería más sencillo si matar no estuviese penado por la ley.

No hay comentarios.: