Ya ha tenido lugar la reunión mensual del club “T.C.R.” (Todos Contra la Rubia). En primera instancia, se ha llegado a la conclusión de que para acabar con ella, lo mejor es ponerse de acuerdo en lugar de ir dando palos de ciego de forma individual. Cada miembro del club tendrá una semana asignada para atacar psicológicamente a la susodicha, hasta que ésta acabe por ponerse a temblar cada vez que oiga el móvil sonar, y de ahí, ha de pasar por diferentes estados, entre los que se encuentran la incertidumbre, el miedo, la aprensión, la locura, los nervios, el ansia, etc, etc.
Debe quedar claro que todos los miembros del equipo, a pesar de tener funciones distintas, luchan por un objetivo común: quitarle la vida.
Cabe destacar que es mejor cubrirse las espaldas, puesto que se comenta que dicha individua también ha fundado un club: “R.C.T.” (la Rubia Contra Todos), y ya está elaborando un plan de contraataque.
Hace falta mucho más que un crucifijo y un pentágono para acabar conmigo. No contabais con mi astucia, cabrones.
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