Dímelo, dímelo joder. Dímelo ya. Mírame a los ojos y dime a cuánto asciende tu insatisfacción. Dime si ecuchas eco en esta casa vacía. A mí me matan las ganas de ponerme a tiro, y a la vez mataría por quitar tus manchas de mi ropa.
Y ahora que ya no nos buscamos, porque hemos descubierto que es más fácil evitarnos que tener que saludarnos, ahora que reniegas de encontrarme con las manos, haz algo útil por una vez en la vida y coméntale a tus amigos que cuando bebo me emputezco.
Si esto no se me cura con el tiempo, tendré que solucionarlo con Goma 2.
EL TEMA DEL DÍA:
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario