Porque cuando nos conocimos aquellas Fallas en el Carmen no abriste la boca en toda la noche, pero viviste junto a mí el momento en el que Víctor dijo "no es lo mismo vivir en un pueblo que en una ciudad". Porque al tiempo nos vimos en el Viña y tampoco hablamos casi, pero nos revolcamos en la arena al lado de las cabinas de los baños. Y me acompañaste a mear entre dos coches, y nos dijimos "adiós, ojalá que volvamos a vernos".
Porque viniste a buscarme a Valencia y me hiciste ir a recogerte sola y a las doce de la noche a la estación de autobuses, y luego fuimos al Cedro y tampoco me hablaste nada de nada, pero me dejaste fumarme un porro tras otro y me escuchaste paciente hablar sin parar sobre todo lo concerniente a mi vida. Porque tú cogiste el taxi primero.
Porque luego no recuerdo qué pasó pero dejamos de hablarnos un tiempo, y porque fuiste una puta pesadilla de persona que no paró de darme el coñazo volví a tener contacto contigo, y luego fui a verte, y me metiste en tu casa, y me presentaste a tu padre, tu hermana, tu abuela, su gata, tu madre y tus amigos. Porque tuve los cojones de convencerte de que no vinieras a buscarme a la estación, de que yo sóla en Madrid sería capaz de encontrar tu casa. Porque cogí el metro, el tren y el autobús, y al final llegué a Móstoles y toqué al timbre y te dije "abre".
Porque me hiciste unos espaguetis horribles de malos para comer y dejaste que te obligara a comértelos en la encimera porque me daba vergüenza. Porque luego te regalé una servilleta que había manchado de tomate y sé que aún la tienes guardada.
Porque conocí a tus amigos con más pena que gloria y le regalé a Álvaro una caja de bombones, porque me llevaste al local de ensayo y a la vuelta pasé un miedo terrible con Pani en el coche. Porque pude mirar desde la ventana de tu habitación cómo nevaba.
Porque cenamos en un chino y yo pedí "arroz chino" y tú dijiste "teneis postres de esos to' guapos?", y me pediste salir y a mí me hizo gracia. Porque cuando nos dormimos te desperté para decirte "o dejas de roncar, o me das conversación, pero yo así no puedo vivir". Porque al día siguiente te dije que me iba al bar a desayunar porque necesitaba estar sola y tú lo entendiste.
Porque cuando me volví a Valencia tu hermana te dijo "joder, se te ha quedao una cara que no te la mereces", y porque en el autobús casi me quedo a medio camino por culpa de la nieve.
Porque se me ulceró la oreja de tanto hablar contigo por teléfono, y porque sabes que tengo un léxico superior al tuyo porque yo sé lo que es un "inmediato" y tú no. Porque cuando tenía que estudiar tu te quedabas en silencio al otro lado de la línea, oyéndome respirar y sin hacer nada más. Porque me aguantaste lo que no está escrito, y yo a ti otro tanto, cabrón.
Porque te pedí por activa y por pasiva que no vinieses en fallas y no me hiciste caso, porque te acabé dejando y porque fui a verte al hospital cuando te dio un ataque de ansiedad y todos tus amigos estaban allí mirando.
Porque la relación se enfrió un puñao y pasado un mes volví a verte en el Viña, y porque mejor no hablemos de lo que pasó después, pero no fue grato. Porque yo no quise saber nada más de ti, y tú te convertiste en un ser odioso que me hacía la vida un poco más difícil. Porque estuve un año sin hablarte, y fui a Madrid y no te lo dije, pero te enteraste, y tú viniste a Valencia y me mandaste un mensaje, y de tan pesao que fuiste volví a aceptarte en mi vida.
Porque cuando aprobaste el carnet de conducir lo celebraste metiéndote por prohibida, y porque antes de tener el todoterreno ibas con un kadet y una cinta de Ska-p, y no sólo eso, sino que además me lo contabas y así nos reíamos todos. Porque entiendes la hecatombe que supone mi menstruación.
Porque me acuerdo de ti todos los días un rato, y todos los días me preguntas cómo estoy, y me aguantas la rabia, la ira y los llantos. Porque sé que aunque no es agradable, escuchas lo que tengo que decirte de otros hombres con estoica elegancia, y me pides que te pase fotos de ellos para sacarles defectos. Porque te digo "buah, hoy he comido un huevo" y tú me dices "joder, pos come algo más" y te quedas tan ancho. Porque a ti te parezco lo mismo de guapa morena, pelirroja, rubia, recién levantada, maquillada, vestida o desnuda. Porque cuando me siento mierda te pido que me digas cosas bonitas y tú me dices que nunca nadie en el mundo va a estar a mi altura.
Porque una vez te dije "si sigo soltera a los 40, me iré a vivir contigo aunque estés casado y tengas hijos, pero no sé si tu mujer llevará muy bien que en su casa se haga lo que yo diga", y tú me contestaste "tendrá que hacerse a la idea o dejarme". Porque vives convencido de que estoy por encima del resto de los mortales, porque me haces sentir que merezco la pena, porque te hago rabiar y te dejas, porque sólo me has gritado una vez desde que nos conocemos, porque eres único en tu especie, porque yo creo que me quieres más que nadie, porque me basta con hablarte para sentirme medio bien.
Porque fuiste un novio discutible, un ex deleznable, y porque ahora eres mi mejor amigo. No sé, nano, algo tendrás para que siga admirándote después de tantos millones de años. ¿Será tu bigote?
Felices 23, Iván.
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