miércoles, 14 de noviembre de 2007

Suiza ' 07 (Anecdotarium gráfico IV)

Como estoy pelín hasta la polla de poner fotos y aún voy el segundo día de estancia, en lugar de narrar la historia completa y todo lo que hicimos, me voy a dedicar a comentar la foto y avant. Además... tengo lagunas.

Después de EL DÍA MALDITO nos levantamos como a la una del medio día. Lo que no sabíamos es que justo ese día tocaba limpieza, y entre que nos levantábamos y no, una mujer se dedicaba a entrar y salir de la habitación pegándole tremendas hostias a las puertas de los armarios para que nos despertáramos. Pero nada, de la cama no nos sacaban ni los GEOS. Esta foto de Soledad es el resultado de los daños psicológicos que el día anterior había dejado en nosotras.
Ahí estamos en una cafetería donde nos enamoramos, bueno, menamoré de ochocientas personas. Pero el amor es efímero, ya lo sabeis vosotros. Además, aquellos eran demasiado mayores y a mí me gustan los adolescentes inexpertos, emocionalmente desequilibrados y hormonalmente revolucionados. Por cierto... en la foto de la derecha, no parece que Soledad tenga una sonrisa que oculta una sospecha?











Por la noche, al salir de El Presidente, nos encontramos con el horrible horrible argentino, y le digimos que nos íbamos al albergue ya, pero que va, nos fuimos a un sitio que se llamaba Nelson, donde ponían rock y esas cosas. Llevábamos tal potra encima colega, estábamos inaguantables. Enganchamos a un suizo y empezamos a rayarle en castellano, y él a nosotras en alemán, que a saber qué nos diría. Nosotras a él le dijimos desde que tenía un moco hasta que si quería trío. Pobret, y el mindundi se reía...

Nuestra estancia en Berna llegó a su fin, y cogimos un tren destino Basilea. Aquello ya es otra cosa nenes, una ciudad gris, atravesada por el Rhin, pero por lo menos hay cosas pa' ver. De museo en museo que fuimos. Veis los guantes blancos de Sol? Pues acabaron negros como el tizón. La pobre se empeñaba en desplegar las hojas de los mapas con ellos puestos, era como ver a una cucaracha boca arriba intentando darse la vuelta. Y yo con esa gorrita parezco el Oliver Twist, que no?














Eso es en el museo de farmacia. Me moló mil millones, lo que pasa es que las explicaciones estaban en alemán y entendimos lo que pudimos. Luego fuimos al museo de naturales, pero de ese no hay fotos porque nos hicieron guardar la cámara... y qué más... qué más... no sé, en serio, es que a partir de este momento tengo las fotos desordenadas y no sé por dónde tirar.

Sol se puso to' pesadilla en subir al palo este que daba vueltas, y como soy más buena que Bambi pues la tengo consentida y allí que me la llevé. Mira que yo intuía que iba a ser puta mierda, pero bueno... nos subimos... al palo alto... que daba vueltas... y... ya... o sea, no tenía ningún tipo de emoción. Yo le decía todo el rato "pero mira a la gente, va ahí to' callada, sin reirse ni nada. Están todos pensando que se han gastado ocho francos en esta putísima mierda, que sólo da vueltas y en la que pasas un frío del copón" y ella se reía y me daba la razón, pero ah, amigos, cuando bajamos me confesó que se estaba haciendo la dura, que tenía un miedo que flipas. Buah... blanda...



Al día siguiente (o sea, durante el reto del día y la noche hicimos cosas, pero es que en serio que tengo lagunas. Bueno... recuerdo al cocainómano, eso no lo puedo olvidar...) nos fuimos al museo de anatomía (se nota que somos de sanidad o qué?) Ahí yo, mirando un cadáver destripado, a la derecha un tercer pezón. Curioso cuanto menos.



Aquí una glándula tiroides con cachito de tráquea incluido. Yo me pregunto de dónde sacarían tanto muerto, porque es que estaban todas las partes del cuerpo y en distintos cortes y con distintas anomalías. Disfruté un puñao... yo me hubiera quedao allí a vivir.







Este señor tenía una dextrocardia, o sea, un situs inversus, o sea, el corazón a la derecha. Cuánto sé, eh? Somos una puta masa de carne y nos creemos los reyes del mambo. Es que es tremendo.








Esto es un corte sagital de una mujer. Y recuerdo que era una mujer porque tenía útero, pero las glándulas mamarias no se las veo. Flipa chaval, con qué coño los cortarán para que salgan tan rectitos?











Esto es... bueno, es obvio lo que es, no? Es un coño y fin. Pero es que flipo con lo bien que está separado del resto del cuerpo. Con labios mayores, menores, el agujero vaginal ahí to' perfecto... yo necesito un kit de esos de desmembramiento para poder llegar a algo en la vida.








Y aquí un capricho de la naturaleza, un feto con su hermano atravesao, y una bolsa colgando que no sé lo que es. Pero cómo coño cabe todo eso dentro de un útero, por mucho que se dilate, que no será más grande que la palma de mi mano? Yo es que flipo, es que flipé muchísimo, mogollón, pero toda mi vida flipé.






Otro capricho de la naturaleza. Soledad versión mongola. Podeis pedirla por catálogo marcando la referencia "mua mua mua tengo una oreja gigantesca quebienmelopaso mua mua mua".





Pero esperad que yo no iba a ser menos. JOJOJO qué ojo más grande que tengo jojojoo... lo que yo os diga, el día maldito nos dejó el cerebro escogorciado. A mí también me podéis pedir por catálogo. Mandad un mensajes con la palabra "amoalarubiasubnormal" al 7755 y me sortearé entre todos los participantes. El segundo premio es un puro.


Pasamos diez años en ese museo, en serio. Era tremendo. Pillamos una silla cada una y la fuimos arrastrando por delante de todas las vitrinas. Nos sentábamos, Soledad oía a una pava hablando en inglés en la audioguía, y luego me lo contaba. Setecientos treinta días bambando por el museo, y volviendo para atrás, y comentando y rororororororororororororo, semanas y semanas. Me encantó.


Al salir de allí, muertitas de hambre como estábamos, que no podíamos ni caminar casi, nos fuimos a buscar este museo. Que nos costó de encontrar... es que no os creeis lo que nos costó de encontrar, en serio, infinitos días. Y cuando llegamos estaba cerrado porque estaban de limpieza. Rabié, colega... es que no te imaginas lo que rabié, es que no eres consciente de el nerviosismo interior y la ira que me recorría en esos momentos. Pero me reprimí, me reprimí hasta el infinito, cerré la puta boca, me di media vuelta y pillé caminito hacia el tranvía para ir a comer. Mientras, Soledad hacía fotos por el camino.



Nos fuimos a comer a un chino. Joder, qué asco, en serio. Qué comida más horrible. Pero mala, malísima. Me hinché a comer arroz pero cosa mala, arroz y arroz, y más arroz, y arroz por todas partes, y arroz, y arroz y arros y arroz y arroz. Tanto que dije "voy a acabar llorando arroz", y entonces tuvimos la genial idea de pegarme granos de arroz en la mejilla como si estuviera llorando. Ahí es donde todos los suizos del local empezaron a mirarnos, luego la cosa siguió con que a Soledad le dió la risa mientras bebía agua y la escupió encima de la mesa. Todo el mundo mirándonos, pero todo el restaurante, colega, y nosotras venga la risa que nos ahogábamos. Entonces fue cuando a ella se le ocurrió gritar "QUÈ PASSA? QUE MAI HAVEU VIST NINGÚ ESCUPINYAR AIGUA?!!!" Pero, oh, catástrofe, en esos momentos estaba bebiendo yo y me entró la risa, entonces tuve que apoyar la cabeza en el marco de la ventana, cerrar los ojos y concentrarme muchísimo en intentar tragar, mientras oía a la otra partirse el ojal y la gente que estaba comiendo en la terraza me miraba sufrir. Fue complejo. En fin, dejamos la mesa llena de arroz, porque intentamos en vano comer con palillos, papeles rotos y charcos de agua, pero eso sí, nos llevamos las bandejas al... cómo se llama? sujetado de bandejas? O sea, la bandeja la tienes que dejar como en una especie de carrito con dos guias a los lados para introducir en ellas los cantos de la bandeja, me explico, no? Pues Soledad la metió al revés y casi destruimos la estantería, pero no solo eso, sino que además se le olvidó dejar el vaso y se iba tan contenta con el vaso de cristal en la mano por la puerta, que le faltó decirle a la camarera "me lo llevo, vale?".


Aquí visiblemente tengo miedo, eh? Es que no os imaginanias lo que tenía detrás... Un trillón de trillones de infinitos ositos Teddy. Pero millones, esa foto es solo una parte, pero la sala estaba tremendamente llena. Había incluso uno balanceándose en una mecedora, un teddy cadáver, un teddy terrorista, es que era increible, en serio. Es lo que tiene ir al museo de de la muñeca.

Mirad estos qué majos. Una enfermera y un médico serrando al Teddy. Si es que al final todo gira en torno a la sanidad. Voy a levantar España con mis manos!!!!















Estos son nuestros nuevos compañeros de habitación, bueno, dos de ellos, porque allí sí que éramos gente, chaval. Por las mañanas no se podía ni respirar de todo el dióxido de carbono que había bambando. Había un coreano que entró en la habitación cuando nos estábamos cambiando y huyó aterrado gritando "sorry, sorry, sorry!!!!", un pavo que bebía coca-cola y no nos inspiraba ningún tipo de confianza, dos pavos más que no hubico porque sólo les vi dormir, y estos dos mendas. El de la izquierda era un canadiense muy simpático que se esforzaba en vocalizar para que le entendiera. Yo sólo hacía que decirle que se fuera a ver Madrid, que es una ciudad muy completita. El de la derecha... no sé, debe ser el elegido porque le brilla un trozo de camiseta.



Eso es un pub irlandés, donde sí, por fin y al fin me pusieron la cerveza fría como toca. La verdad es que estaba bastante guapo, la decoración y eso. Dice Sol, que ha estado en Irlanda, que hasta olía igual. Además había partido, aquello era un no parar.



En ese pub nos encontramos uno de esos libros que la gente lee, y deja por ahí para que lo encuentre otro. Meten un número de serie en una página de Internet y ven dónde ha estado el libro. Cuando ya lo han leído, lo dejan en otra parte para alguien lo encuentr y siga el mismo procedimiento. No lo cogimos porque no sabemos leer. Consecuencias de ser español.


Tirada panchamente en un sofá que había en la calle. Es que en Suiza hasta la basura está limpia, chaval, es una cosa increible. Puedes lamer las aceras y tranqui que no pillarás ningún mal.






Ese es un cartel que había en la puerta de la despensa del hostal. El que tenga huevos que me pronuncie la primera palabra, le aseguro miles de regalos.









Ahí a la una de la mañana haciendo la cena. Arguiñana, chavales, Arguiñana experta. Abrir la lata y calentar. Por cierto, los abrelatas suizos tienen un nivel de complejidad importante.












Y luego partidita al billar pa bajar los tortelini. Ahí, ahí, preparada para el ataque. Por cierto... perdí. Pero Soledad no ganó, perdí yo porque metí la negra en el agujero equivocado, pero eso no es ganar!!!! que quede constancia. Y me asposté algo importante, importantísimo, algo que ya no tengo, algo que ni siquiera tenía cuando me lo jugué.


Al día siguiente, último día, nos fuimos a comprar queso para llevárselo a nuestras familias queridas, y mientras apestábamos al mundo cada vez que subiamos al tranvía, porque coño, cómo olía, nos pasamos por una fuente dinámica y la catedral. Ahí veis a Sol haciendo el mongo, no? Pues casi se cae de verdad. Mira... o sea, como amiga, me alegro de que no se diese la hostia dentro de la fuente, pero a nivel individual, ojalá, ojalá, ojalá se hubiese caido, es que me hubiera estado riendo hasta el día del juicio.




Antes de ir al aeropuerto, pasamos por el pub Irlandés a hacernos otra cerveza. Bueno, Soledad cerveza con limón porque es una blanda.







Soledad me obligó a hacerle una foto besando a la puta vaca de milka en el Dutty free. Qué vergüenza pasé... la gente quién se pensaría que estaría más subnormal, ella o yo? Lo peor del viaje empezó en esos momentos, cuando nos empezamos a rodear de españoles y hablar con libertad ya no era posible. Durante seis días podíamos decirle a la gente en la puta cara "hueles mal" "no me rayes" "me estás aburriendo" "es que te follaba entero" "pero me vas a poner un piso o cuales son tus intenciones?" Ese tipo de cosas, sabes? y el dejar de hacerlo nos costó barbaridades, tanto que en la cola para entrar al avión yo creo que una murciana estuvo a esto _ de reventarnos la cabeza.





Con esta foto (salimos súper dignas, eh?) finaliza el anecdotarium del viaje a Suiza. Pese a las adversidades nos lo pasamos como chiquillas, de hecho no queríamos volver. Pero... es lo que hay. Echaré tanto de menos despertarme por las mañanas y ver a Soledad con su pijama azul de ositos... y si algo hemos sacado en claro de este viaje es que los españoles necesitan urgentemente impartir educación para la ciudadanía en sus clases, que los cavazes existen como animales, y que será mejor que hagas lo que hagas, te pongas bragas.

Y ahora, a empezar de cero.

1 comentario:

Unknown dijo...

braaavo!! jajajaja tia no sas el q me partit llegitn el ultim anecdotarium...molt bo, ara mateixa estic en el hospital i la gent m'haura vist riurem cara la pantalla i una vega mes hauran pensat: esta xiqueta esta subnormal, pobreta, riute be, mante!!
M'alegre d'haver fet este viatje en tu, espere q es repetixca pronte.
Un beset molt fort guapa, eres la millor!!