viernes, 30 de noviembre de 2007

Feliz cumpleaños.

Respirábamos palabras de agua clara entre risas y partidas de billar. No recuerdo cuando sucumbí al "no sé" al "ya veremos", sólo sé que luego ya no supe reaccionar. Y accionándome con bombas de cobalto intento matar este tumor, y por las carencias de insulina metabólica me subió el azúcar tanto de tanto amor que vomité al tocar con mis dedos las cenizas.

Que se me caiga el techo encima si yo esperaba este final, si no corrí en contra del viento, si no nadé como una perra un ancho mar, si no pinté tu cara en cada verso, si no quisé besarte antes de poderte besar. No distingo ya el rojo de tus ojos, y te cambia tanto el rostro que no sé dónde mirar, y me induces al suicidio controlado, a tanto acto involuntario y animal, que ahora tiño de ejenciana nuestras sábanas, y mi piel pasa de blanca a enjuta, a mancha roja de espasmo contra la pared, y mi cabeza ya no reza tu locura porque estas vísperas son las de después.

No te digo que me rajas y no sangro, que embelesas con tu barba mi mirar sin vida y ganas, y de esta sátira sonrisa de payaso, de sonrisa ya no tiene nada. Porque el tiempo es un puto veneno que va borrando la huella de mis babas, y la distancia pesa más que un mundo. Cierra ahora los ojos, ¿te acuerdas de mi cara?

Han perdido ya el sentido las visitas, la sarta de idioteces que ya ascience a treinta y tres, y pierdes tu secuencia inteligente porque ahora prefiero soñar con muertos que con gente. Si ya, cariño mío, no distingo lo malo de lo posivo, y la vaselina de embalsamar me ha caducado, no esputo flores por las orejas porque sé que nunca nos hubiésemos querido tanto como el matrimonio cadáver de Beatle Juice.




... hoy voy a empaparme en alcohol...

domingo, 25 de noviembre de 2007

Keep away from children.

Del desamor y sus virtudes salen las grandes proezas de la historia, que van desde las canciones hasta las expresiones de humillación consentida más soeces y elevadas. No es extraño pensar en la cantidad inconmesurable de proezas absurdas que vengo grabando a fuego en mi curriculum si tanteamos con el tacto de las manos cada carita que ha pasado por mi vida. Y de las que tienen que venir y están a un paso... en fin, mejor ni hablamos.

Si me pongo cola en la espalda y me pego al techo, o voy cogiendo camino hacia el Polo y me dedico a observar simplemente, sin intentar inmiscuirme o participar en lo que debo asumir que no tengo cabida, o repto entro las piernas de los demás para que me den de comer las sobras como a una perra cuando se te encarama en la mesa. Lo que no tengo tan claro es si abriré la boca para tragar, o si en un impulso me levantaré de un salto y le reventaré a alguien la cabeza a puñetazos.

Me asaltan mil dudas, y tengo ganas de salir a la calle y de que alguien me diga "hola, tomamos un café?". O de saber si alguna vez alguien me echa de menos o me recuerda con media sonrisa. O si piensa "Si Teresa estuviese aquí hubiese dicho que..." u "Ojalá estuviese Teresa aquí" o "Quiero venir aquí con Teresa", porque esas son cosas que yo sí digo y pienso de otra gente y sería, no plenamente satisfactorio, pero al menos, sí agradable, que alguien lo sintiese por mí.

Porque quizás soy venenosa y hago más mal que bien, y no sé con qué técnica quitarme los nudillos de los ojos, o cómo bailar al son que me tocan sin sentirme puta mierda. Porque a veces pienso que rebajarme un poco más tampoco sería tan grave si a cambio recuerdas que existo, y otras se me ocurre que prefiero lamer aceras con mierda de paloma que volver a acercarme a menos de cien metros de ti. Y tampoco creo que sea tan complicado entenderme si tenemos en cuenta que voy de frente y que se me secó la lengua de tanto repetir las desventajas que tenía conocerme. Que sopesar si te renta más tenerme a tu lado lamiéndote la cara por las mañanas o jugar a la Play Station 3 es algo que ya has valorado y de lo que no he salido bien parada. Pero me importa tres mierdas si yo he ganado la libertad de revolcarme desnuda en cocaina sin que tu voz retumbe en mi occipital diciendo que estoy haciendo las cosas mal, o el alivio de no vivir con el miedo constante de que vuelvas a cagarla, porque en cierto modo, si quitamos las consecuencias psiquicas que has dejado en mi cabeza, ya no tengo que cagar con tus putas meteduras de pata, y mucho menos tener que volver a pasar por los sucios momentos en los que tardabas diez años en contestarme en concreto a lo que te estaba preguntando, y he ganado en salud, porque ya no me pongo nerviosa porque no tengo que vivir los insufribles momentos en los que yo estaba mal y tú no sabías qué coño decirme y solucionabas las cosas cambiando de tema, ni me llena de ira que no tengas sangre en las venas porque ni te veo, ni siento, ni padezco las consecuencias. Y qué decir de tu puta cobardía... en fin, dejemos el tema.
Así que supongo que todos ganamos, pero lo que no entiendo es por qué coño de vez en cuando aún te echo de menos y prefiero que me hagas sufrir de los nervios el resto de mi vida si a cambio me das un abrazo.

No sé qué puedo hacer para ayudarte porque ni yo misma encuentro un patrón a seguir para solucionar mis sistemas defectuosos. No puedo decirte que si haces tal o cual cosa tu problema se va a solucionar, pero sabes que de sentimientos algo entiendo, que puedo desglosarte las posibilidades de actuación y que salgo más barata que un psicólogo argentino venido a más. Sólo pídeme algo, lo que sea, cualquier estupidez que se te ocurra, aunque sospeches que mi respuesta sea no, no importa, tú pídemelo, porque si no lo haces voy a empezar a pensar que nunca jamás te he hecho falta realmente y voy a morir de una embolia cerebral.

viernes, 23 de noviembre de 2007

El médico dice que es normal.

Ahora que es invierno y no me prestas tu chaqueta,
que salgo de la universidad, y no me esperas en la puerta,
me pregunto si no es sano
este mundo imaginario
en el que no estoy sola y paso frío,
ni tú en tu casa (o a tu ritmo),
sino juntos en la cama
y follando calentitos.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Sin tto.

Partiendo la humedad de las lenguas hinchadas al roce con el asflato los ojos se ponen en blanco y la hierba deja de crecer. Los ascensores se detienen a tu paso, y que me corten las manos si alguna vez quise dejarte de ver.
Y de oler tu sudor a kilómetros agrios, de tanto desandar los caminos andados empieza a sangrarme la planta del pie. Se me ulceraron los ojos de tanto llorarte ríos de miel que se pega a mi piel el azúcar amargo, y no salgo si pienzo en una alianza y ya tardan las ansias en venir a llamarme a la puerta, en tocar el claxon para que me asome al balcón y tú me cantes las penas desde que yo ya no estoy.
Si no, nos batimos en duelo y con la espada en la mano apúntame al corazón, levanta mi pecho en escamas, con salfumán ve pintándome llagas de agua, o ríos de alcohol. Caliéntame a hostias, mi amor, o ve cogiendo carrera que aquí va a ganar el mejor.
Me siento una vulgar Magdalena si ya tropiezo con virus y no llego a caer sobre las líneas sucias del suelo, que me manchan de zebra para que no puedas reconocerme entre tanta Virgen María estupenda. Si sólo soy un cromo repetido, o un reloj suizo made in Taiwan, voy haciéndome un nuevo sendero por si el viento se lleva las migas de pan para poder regresar.
O me quemo a lo Bonzo en una fábrica de aguarrás, o navego en turbulencias de nubes engastadas en el torpe afán de recuperar un sinsentido, y salgo a la noche en plan comando por si me quieren buscar otras manos.
Si ya no oyes ni el silencio, ni el agua correr, ni el parpadeo de un águila. Si no queda más que la calma ondulante que intranquiliza al payaso sentado en su trapecio, es porque quizás, y sólo quizás, ya se han acabado las balas de este tiroteo.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Suiza ' 07 (Anecdotarium gráfico IV)

Como estoy pelín hasta la polla de poner fotos y aún voy el segundo día de estancia, en lugar de narrar la historia completa y todo lo que hicimos, me voy a dedicar a comentar la foto y avant. Además... tengo lagunas.

Después de EL DÍA MALDITO nos levantamos como a la una del medio día. Lo que no sabíamos es que justo ese día tocaba limpieza, y entre que nos levantábamos y no, una mujer se dedicaba a entrar y salir de la habitación pegándole tremendas hostias a las puertas de los armarios para que nos despertáramos. Pero nada, de la cama no nos sacaban ni los GEOS. Esta foto de Soledad es el resultado de los daños psicológicos que el día anterior había dejado en nosotras.
Ahí estamos en una cafetería donde nos enamoramos, bueno, menamoré de ochocientas personas. Pero el amor es efímero, ya lo sabeis vosotros. Además, aquellos eran demasiado mayores y a mí me gustan los adolescentes inexpertos, emocionalmente desequilibrados y hormonalmente revolucionados. Por cierto... en la foto de la derecha, no parece que Soledad tenga una sonrisa que oculta una sospecha?











Por la noche, al salir de El Presidente, nos encontramos con el horrible horrible argentino, y le digimos que nos íbamos al albergue ya, pero que va, nos fuimos a un sitio que se llamaba Nelson, donde ponían rock y esas cosas. Llevábamos tal potra encima colega, estábamos inaguantables. Enganchamos a un suizo y empezamos a rayarle en castellano, y él a nosotras en alemán, que a saber qué nos diría. Nosotras a él le dijimos desde que tenía un moco hasta que si quería trío. Pobret, y el mindundi se reía...

Nuestra estancia en Berna llegó a su fin, y cogimos un tren destino Basilea. Aquello ya es otra cosa nenes, una ciudad gris, atravesada por el Rhin, pero por lo menos hay cosas pa' ver. De museo en museo que fuimos. Veis los guantes blancos de Sol? Pues acabaron negros como el tizón. La pobre se empeñaba en desplegar las hojas de los mapas con ellos puestos, era como ver a una cucaracha boca arriba intentando darse la vuelta. Y yo con esa gorrita parezco el Oliver Twist, que no?














Eso es en el museo de farmacia. Me moló mil millones, lo que pasa es que las explicaciones estaban en alemán y entendimos lo que pudimos. Luego fuimos al museo de naturales, pero de ese no hay fotos porque nos hicieron guardar la cámara... y qué más... qué más... no sé, en serio, es que a partir de este momento tengo las fotos desordenadas y no sé por dónde tirar.

Sol se puso to' pesadilla en subir al palo este que daba vueltas, y como soy más buena que Bambi pues la tengo consentida y allí que me la llevé. Mira que yo intuía que iba a ser puta mierda, pero bueno... nos subimos... al palo alto... que daba vueltas... y... ya... o sea, no tenía ningún tipo de emoción. Yo le decía todo el rato "pero mira a la gente, va ahí to' callada, sin reirse ni nada. Están todos pensando que se han gastado ocho francos en esta putísima mierda, que sólo da vueltas y en la que pasas un frío del copón" y ella se reía y me daba la razón, pero ah, amigos, cuando bajamos me confesó que se estaba haciendo la dura, que tenía un miedo que flipas. Buah... blanda...



Al día siguiente (o sea, durante el reto del día y la noche hicimos cosas, pero es que en serio que tengo lagunas. Bueno... recuerdo al cocainómano, eso no lo puedo olvidar...) nos fuimos al museo de anatomía (se nota que somos de sanidad o qué?) Ahí yo, mirando un cadáver destripado, a la derecha un tercer pezón. Curioso cuanto menos.



Aquí una glándula tiroides con cachito de tráquea incluido. Yo me pregunto de dónde sacarían tanto muerto, porque es que estaban todas las partes del cuerpo y en distintos cortes y con distintas anomalías. Disfruté un puñao... yo me hubiera quedao allí a vivir.







Este señor tenía una dextrocardia, o sea, un situs inversus, o sea, el corazón a la derecha. Cuánto sé, eh? Somos una puta masa de carne y nos creemos los reyes del mambo. Es que es tremendo.








Esto es un corte sagital de una mujer. Y recuerdo que era una mujer porque tenía útero, pero las glándulas mamarias no se las veo. Flipa chaval, con qué coño los cortarán para que salgan tan rectitos?











Esto es... bueno, es obvio lo que es, no? Es un coño y fin. Pero es que flipo con lo bien que está separado del resto del cuerpo. Con labios mayores, menores, el agujero vaginal ahí to' perfecto... yo necesito un kit de esos de desmembramiento para poder llegar a algo en la vida.








Y aquí un capricho de la naturaleza, un feto con su hermano atravesao, y una bolsa colgando que no sé lo que es. Pero cómo coño cabe todo eso dentro de un útero, por mucho que se dilate, que no será más grande que la palma de mi mano? Yo es que flipo, es que flipé muchísimo, mogollón, pero toda mi vida flipé.






Otro capricho de la naturaleza. Soledad versión mongola. Podeis pedirla por catálogo marcando la referencia "mua mua mua tengo una oreja gigantesca quebienmelopaso mua mua mua".





Pero esperad que yo no iba a ser menos. JOJOJO qué ojo más grande que tengo jojojoo... lo que yo os diga, el día maldito nos dejó el cerebro escogorciado. A mí también me podéis pedir por catálogo. Mandad un mensajes con la palabra "amoalarubiasubnormal" al 7755 y me sortearé entre todos los participantes. El segundo premio es un puro.


Pasamos diez años en ese museo, en serio. Era tremendo. Pillamos una silla cada una y la fuimos arrastrando por delante de todas las vitrinas. Nos sentábamos, Soledad oía a una pava hablando en inglés en la audioguía, y luego me lo contaba. Setecientos treinta días bambando por el museo, y volviendo para atrás, y comentando y rororororororororororororo, semanas y semanas. Me encantó.


Al salir de allí, muertitas de hambre como estábamos, que no podíamos ni caminar casi, nos fuimos a buscar este museo. Que nos costó de encontrar... es que no os creeis lo que nos costó de encontrar, en serio, infinitos días. Y cuando llegamos estaba cerrado porque estaban de limpieza. Rabié, colega... es que no te imaginas lo que rabié, es que no eres consciente de el nerviosismo interior y la ira que me recorría en esos momentos. Pero me reprimí, me reprimí hasta el infinito, cerré la puta boca, me di media vuelta y pillé caminito hacia el tranvía para ir a comer. Mientras, Soledad hacía fotos por el camino.



Nos fuimos a comer a un chino. Joder, qué asco, en serio. Qué comida más horrible. Pero mala, malísima. Me hinché a comer arroz pero cosa mala, arroz y arroz, y más arroz, y arroz por todas partes, y arroz, y arroz y arros y arroz y arroz. Tanto que dije "voy a acabar llorando arroz", y entonces tuvimos la genial idea de pegarme granos de arroz en la mejilla como si estuviera llorando. Ahí es donde todos los suizos del local empezaron a mirarnos, luego la cosa siguió con que a Soledad le dió la risa mientras bebía agua y la escupió encima de la mesa. Todo el mundo mirándonos, pero todo el restaurante, colega, y nosotras venga la risa que nos ahogábamos. Entonces fue cuando a ella se le ocurrió gritar "QUÈ PASSA? QUE MAI HAVEU VIST NINGÚ ESCUPINYAR AIGUA?!!!" Pero, oh, catástrofe, en esos momentos estaba bebiendo yo y me entró la risa, entonces tuve que apoyar la cabeza en el marco de la ventana, cerrar los ojos y concentrarme muchísimo en intentar tragar, mientras oía a la otra partirse el ojal y la gente que estaba comiendo en la terraza me miraba sufrir. Fue complejo. En fin, dejamos la mesa llena de arroz, porque intentamos en vano comer con palillos, papeles rotos y charcos de agua, pero eso sí, nos llevamos las bandejas al... cómo se llama? sujetado de bandejas? O sea, la bandeja la tienes que dejar como en una especie de carrito con dos guias a los lados para introducir en ellas los cantos de la bandeja, me explico, no? Pues Soledad la metió al revés y casi destruimos la estantería, pero no solo eso, sino que además se le olvidó dejar el vaso y se iba tan contenta con el vaso de cristal en la mano por la puerta, que le faltó decirle a la camarera "me lo llevo, vale?".


Aquí visiblemente tengo miedo, eh? Es que no os imaginanias lo que tenía detrás... Un trillón de trillones de infinitos ositos Teddy. Pero millones, esa foto es solo una parte, pero la sala estaba tremendamente llena. Había incluso uno balanceándose en una mecedora, un teddy cadáver, un teddy terrorista, es que era increible, en serio. Es lo que tiene ir al museo de de la muñeca.

Mirad estos qué majos. Una enfermera y un médico serrando al Teddy. Si es que al final todo gira en torno a la sanidad. Voy a levantar España con mis manos!!!!















Estos son nuestros nuevos compañeros de habitación, bueno, dos de ellos, porque allí sí que éramos gente, chaval. Por las mañanas no se podía ni respirar de todo el dióxido de carbono que había bambando. Había un coreano que entró en la habitación cuando nos estábamos cambiando y huyó aterrado gritando "sorry, sorry, sorry!!!!", un pavo que bebía coca-cola y no nos inspiraba ningún tipo de confianza, dos pavos más que no hubico porque sólo les vi dormir, y estos dos mendas. El de la izquierda era un canadiense muy simpático que se esforzaba en vocalizar para que le entendiera. Yo sólo hacía que decirle que se fuera a ver Madrid, que es una ciudad muy completita. El de la derecha... no sé, debe ser el elegido porque le brilla un trozo de camiseta.



Eso es un pub irlandés, donde sí, por fin y al fin me pusieron la cerveza fría como toca. La verdad es que estaba bastante guapo, la decoración y eso. Dice Sol, que ha estado en Irlanda, que hasta olía igual. Además había partido, aquello era un no parar.



En ese pub nos encontramos uno de esos libros que la gente lee, y deja por ahí para que lo encuentre otro. Meten un número de serie en una página de Internet y ven dónde ha estado el libro. Cuando ya lo han leído, lo dejan en otra parte para alguien lo encuentr y siga el mismo procedimiento. No lo cogimos porque no sabemos leer. Consecuencias de ser español.


Tirada panchamente en un sofá que había en la calle. Es que en Suiza hasta la basura está limpia, chaval, es una cosa increible. Puedes lamer las aceras y tranqui que no pillarás ningún mal.






Ese es un cartel que había en la puerta de la despensa del hostal. El que tenga huevos que me pronuncie la primera palabra, le aseguro miles de regalos.









Ahí a la una de la mañana haciendo la cena. Arguiñana, chavales, Arguiñana experta. Abrir la lata y calentar. Por cierto, los abrelatas suizos tienen un nivel de complejidad importante.












Y luego partidita al billar pa bajar los tortelini. Ahí, ahí, preparada para el ataque. Por cierto... perdí. Pero Soledad no ganó, perdí yo porque metí la negra en el agujero equivocado, pero eso no es ganar!!!! que quede constancia. Y me asposté algo importante, importantísimo, algo que ya no tengo, algo que ni siquiera tenía cuando me lo jugué.


Al día siguiente, último día, nos fuimos a comprar queso para llevárselo a nuestras familias queridas, y mientras apestábamos al mundo cada vez que subiamos al tranvía, porque coño, cómo olía, nos pasamos por una fuente dinámica y la catedral. Ahí veis a Sol haciendo el mongo, no? Pues casi se cae de verdad. Mira... o sea, como amiga, me alegro de que no se diese la hostia dentro de la fuente, pero a nivel individual, ojalá, ojalá, ojalá se hubiese caido, es que me hubiera estado riendo hasta el día del juicio.




Antes de ir al aeropuerto, pasamos por el pub Irlandés a hacernos otra cerveza. Bueno, Soledad cerveza con limón porque es una blanda.







Soledad me obligó a hacerle una foto besando a la puta vaca de milka en el Dutty free. Qué vergüenza pasé... la gente quién se pensaría que estaría más subnormal, ella o yo? Lo peor del viaje empezó en esos momentos, cuando nos empezamos a rodear de españoles y hablar con libertad ya no era posible. Durante seis días podíamos decirle a la gente en la puta cara "hueles mal" "no me rayes" "me estás aburriendo" "es que te follaba entero" "pero me vas a poner un piso o cuales son tus intenciones?" Ese tipo de cosas, sabes? y el dejar de hacerlo nos costó barbaridades, tanto que en la cola para entrar al avión yo creo que una murciana estuvo a esto _ de reventarnos la cabeza.





Con esta foto (salimos súper dignas, eh?) finaliza el anecdotarium del viaje a Suiza. Pese a las adversidades nos lo pasamos como chiquillas, de hecho no queríamos volver. Pero... es lo que hay. Echaré tanto de menos despertarme por las mañanas y ver a Soledad con su pijama azul de ositos... y si algo hemos sacado en claro de este viaje es que los españoles necesitan urgentemente impartir educación para la ciudadanía en sus clases, que los cavazes existen como animales, y que será mejor que hagas lo que hagas, te pongas bragas.

Y ahora, a empezar de cero.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Suiza ' 07 (Anecdotarium gráfico III)


Antes de llegar a esta fuente, que precedía al museo de historia de Berna (qué historia ni qué historia, si na' más que teneis tiendas con golosinas) caminamos y caminamos. Es que cuando digo que caminamos creo que no sois conscientes de lo muchísimo que andamos realmente, os lo prometo. Yo creo que en mi vida no he andado tanto como andé ese día, y mira que le he pegado patadas a las piedras, colega.






Quiero que en esta foto aprecieis mi cara de "Muy bien, estoy a mil millones de jodidas millas de mi casa, en una ciudad con diez puentes, un reloj, dos osos y un museo... en Burjassot por lo menos hay gitanos".







Del museo entendimos lo que pudimos entre el inglés y el alemá. Básicamente que la peña le reventaba la nariz a las estatuas en señal de ofensa y descontento, pero no explicaba por qué. En una sala estaba representada la danza de la muerte, y mientras yo miraba antenta los cuadros e intentaba comprender con más pena que gloria las explicaciones, Soledad gritó "LA PUTA MARE QUE VA!!!!" Había un terror en su voz increible, yo no entendía qué pasaba ni sabía a qué coño agarrarme ni a qué subirme. Resulta que en las paredes de la sala salían ologramas mazo de bien hechos, pero a saco de realistas, y uno de ellos era el de un esqueleto bailando. Varga... nos quedamos más blancas de lo que estamos, es que no os imaginais el susto horrible que nos llevamos pal cuerpo. Nos rajan y no sangramos, así te lo digo.

En este bloque me propongo hacer un análisis de la estupidez humana. Primero porque le preguntamos al segurata del museo que si podíamos hacer fotos con flash y nos dijo que sí, y luego nos vio hacer una y vino corriendo to apurao "NO FLASSSSSH NO FLASSSHHHHH" Creo que estaba poseido o algo así. Pero tú eres tonto, mante??? En fin... en otro orden de cosas... lo que está haciendo Soledad es que no se aprecia, pero en frente suyo había un monigote con una lanza y ella estaba ahí toda puesta, a punto de morir casi. Observar su actuación sublime, seguro que si vosotros estuvieseis a punto de morir atravesados tendriais la misma postura corporal. En siguiente instancia entro yo y mi capacidad fisionómica y morfológica para ser imitadora hasta en las peores condiciones. Fijaos en mi actuación "el chino estaba triste y compungido", ni en las mejores familias, chaval.






Para que os hagais una idea, acabamos de desayunar a las 10 de la mañana, y hasta las cinco de la tarde que comimos en un kebab-pizzería no sentamos el culo en una silla. El desgaste era importante, así que luego nos fuimos a una cafetería en la que previamente habíamos entrado antes para ver si comíamos allí, pero como la carta estaba en alemán pues como que desistimos y tal. Luego decidimos ir todos los días a esa cafetería a entrar y salir sólo para saludar, pero fue algo que no llegó a buen puerto. A todo esto, en la foto parece que tenga una mano gigantesca, que no? Pues no, soy mini mano, puñitos de acero Llorens. En fin... a los diez minutos de estar en la cafetería notamos que algo extraño sucedía, que un olor a naftalina recorría nuestras fosas nasales con la velocidad y la fuerza del cuello de Alonso en una carrera. A nuestro alrededor bambaban doscientos millones de abuelos ligando entre ellos y hablando en alemán. Y nosotrás dos allí, en una esquinica, muertas de miedo y sin saber hacia donde mirar.









Antes de llegar de nuevo a la habitación sobre las ocho largas de la tarde, donde, oh! mierda! se encontraban James y Andrey el apestoso, fuimos al Coop, un supermercado de allí, bueno, el único que hay en toda Suiza. Me voy a montar un mercadona y voy a matarlos a todos, esa es mi idea. La cuestión es que fuimos al supermercado, no sin antes haber pasado por un par de puentes, eso nunca hay que olvidarlo. Los puentes son nuestra vida. Pues bien, en el super la liamos que no fue ni normal, nos enganchamos a comprar chocolate, papas, cerveza y arroz precocinado. Todo esto con la risilla típica del desgaste y sin cesta de la compra, es decir, cargadísimas hasta las trancas, que no se nos veían los ojos, partiéndonos el culo, y dando tumbos con más pena que gloria. De hecho, si yo voy al Consum y me encuentro a un guiri en esas condiciones, primero me cago en su padre, y luego exclamo "SI ES QUE SÓLO VENÍS A ESPAÑA A LIARLA!!!", posteriormente rabiaría un poco. La cuestión es que me fumé un piti ahí con el James, guardamos las cosas, nos medio aseamos, y tiramos para la calle otra vez. (Por cierto, el trozo ese de cabeza que sale es del Andrey, es mejor que no salga su cara porque no está bien reirse de los discapacitados). Nos pusimos a beber cerveza cuando salimos a la calle, allí puede hacerse... que madre mía qué roïna estaba, pero roïna, horrible... mala asquerosa y putrefacta. Normal si tenemos en cuenta que compramos la más barata. Ah, y nos pidieron d.n.i. para poder pillarla, todo un detalle que agradeceré por siempre. La cuestión es que Soledad gritaba "Mmmmm... qué wena!!!! qué deliciosa..." pero por más que lo intentábamos no había na que hacer, así que cogimos caminito y nos fuimos para ese maravilloso pub lleno de sorpresas: El Presidente.



Allí nos encontramos con Federico, un argentino de 27 años afincado en Zurich y estudiante de psicología, con el que estuve hablando de amor, desamor, hombres, mujeres, y mi puto problema de fijación oral. Yo me apresuré a decirle "He pasado por tres argentinos, y no quiero ni uno más, pero ni uno!" y él me decía "entonces no tengo posibilidades?" No ves que no, pobre alma... ains. Se pasaba tol santo día diciéndome "sos mala, sos remala, malísima"... que te he dicho que no, y fin. Al principio nos cayó de puta mare, pero luego... en fin, ya lo ireis viendo... como vuelva a verle le mataré JEHKJEGTHWIEUTHKJHFKJHREIU TE MATARÉ FEDERICOOOO!!!! El tema es que nos llevó a otro pub llamado Cuba. No entiendo por qué en Suiza no hacíamos más que ir a pubs latinos. Bueno, sí lo sé, porque Soledad es una mala persona y fin. Allí en ese pub, después de acabar de pillar el buen ciego, nos encontramos con... dios, es que dudo que seais capaces de poder asimilar esto... es que... es que es demasiado fuerte, en serio. Nos encontramos con un ser único en el mundo, una especie en extinción. Algo tan surrealista que ni yo misma asimilo aún que exista. ¿Estais seguros de que quereis verlo? Estais a tiempo de echaros atrás, cerrad la página y salid corriendo para no volver más... Bueno, yo no me hago responsable de las posibles consecuencias que el ver la siguiente imagen os cause en vuestra vida diaria.







Pues aquí teneis a Caipirinho y Husband (el husband de Sol, el negro). Pero dirigid vuestra atención hacia Caipirinho un momento. Obrsevad esa pose más propia de Leonardo Dantés cantando la del baile del pañuelo, que de un brasileño hecho y derecho. Pero quedaros con su cara, en serio... podría acaso llamarse de otra forma que no fuera "Caipirinho". No. Es imposible, nació especialmente para que le apodáramos Caipirinho. Esa sonrisa, esos mofletes de castorcillo... Caipirinho, soy tu fan número uno!!!! En fin, aquí tenemos a Caipirinho...



... y aquí mi inmediata reacción. Pero veamos ahora los otros registros de Caipirinho.





Es que en serio... miradle la cara... mirad como le sobresalen las orejillas por delante de la cinta del pelo con la bandera de Brasil. Eso es orgullo patrio y lo demás son tonterías.


Pues bien, estos mindundillos nos ofrecieron amablemente ir a casa de un amigo suyo, y a nosotras, inteligentisimas y cabales, no se nos ocurre otra cosa que enganchar al argentino, subirnos unos 14 en un taxi, y tirar para allá. Una casa tremendamente enorme del padre médico de un colega de ellos, llena de brasileños, despiertos y dormidos, y lejísimos de cualquier forma de civilización. Sí, lo sé, doscientos tíos y Soledad y yo... y el argentino, que bueno, iba de protector, pero se me arrimaba to lo que podía el cerdo. Podríamos haber sido violadas, destripadas, y colgadas de un árbol, pero por lo visto nos daba lo mismo, y allá que nos fuimos.









Ahí tenemos a Caipirinho goliendo a muerte lo que hacíamos Soledad y yo. Caipirinho goledor semao!!! Y a la derecha parte de la fauna hombruna que padecimos durante toda la noche. Madre mía qué pedazo de casa con dos mil cuartos de baño y una cocina como la de las series americanas, es que no había por donde cogerla.



Caipirinho y yo tuvimos una lucha a muerte por un almohadón que, por evidente desventaja física, perdí. Caipirinho, quítate la mariconera, hombre, que no te vamos a robar. Luego nos pasaron cosas que por salud mental creo que es mejor ni comentar. Lo importante es que el argentino me puso negra de lo pesao que se puso con que nos fuéramos, y yo que por mis santos cojones hasta las seis y media de la mañana no me iba de allí. Y así fue, a prontas horas de la mañana nos fuimos a coger el tren (porque os recuerdo que la choza estaba a tomar por saco), con el reventón ya considerable de todo el santo día pateando. E ilusas inocentes de nosotras nos fiamos del argentino para hacer el trayecto, pero oh... maravillas, el pavo no tenía ni puta idea y nos perdió a los tres por las afueras de Berna. Argentino cabrón... te mataré. Además no se calló el cabrón en todo el camino, que si blablabla, que si blobloblo... repito: I 'm gonna kill you!!! Total, que depués de coger ocho tranvías y 30 autobuses, por fin llegamos a Zyglogge, que estaba al lado de nuestro albergue, y el cerdo asqueroso aún tuvo ganas de decirnos que nos fuéramos a desayunar con él, que no pensaba dormir hasta que cogiera el avión de vuelta a Zurich (para eso faltaban dos días, pues no flipas) y que quedáramos con él al día siguiente. Oh, sí... claro... oh, sí... claro... como si no te odiara ya lo suficiente. Total, que le dijimos que un torrao pa él, que nos íbamos a dormir, y nos fuimos a desayunar. Nos comimos un café con leche y un pan que tenía dentro como uñas de cerdo con sal o algo así.

Y así finaliza el día maldito, con nosotras llegando a keo a las nueve de la mañana, y el James flipándolo en colores por vernos aparecer con semejante cara desencajada.