Te vi de espaldas, sentado en el pub. Te reconocí por el corte de pelo. "Es el pelo rata? dime que no es el pelo rata, es el pelo rata?", me preguntó la camarera. "Sí, tía, córtate un poquito, haz el favor".
Yo seguí hablando con ella, apoyada en la barra, bebiendo cerveza, mirándote de reojo y rezándole a Dios para que tu ex no entrase por la puerta. No pensaba ir a saludarte, ya no soy de esas. Así que esperé paciente, hasta que tu amigo me llamó con el mismo sonido con el que se atrae la atención de un perro, pero no me importó.
- Hostia, no me esperaba veros aquí. - Mentí. Lo único que esperaba en el mundo era encontrármelos.
-Nada, empezando la noche, pero nos íbamos casi ya, no hemos cenado todavía.
- Pues con las horas que son ya no creo que ceneis.
No podía dejar de mirarte la cara. Sólo quería decirte que tenías pinta de tener la piel súper suave, de ponerme de rodillas y pedirte por favor que me hicieras ese gesto tan gracioso con la mano de cuando me encabrono contigo y entre risas me pides que me calle. Y quería también el beso en la mejilla que me das siempre después para que no rabie. Y quería... y quería... y quería que fueses un poquito más feo para que no te fueses con otra, y un poquito más listo para que apreciases las cosas que te digo.
- Soleis venir aquí? no os había visto antes. - No, no los había visto, pero los había olido y sabía que tenían que estar allí.
- Sí, tía, bastante, pero más por la tarde que por la noche.
- Supongo que por eso no nos hemos cruzado.
- Os podríais venir con nosotros a la rave.
- No sé, nano...
- Venga, va, veniros...
- No sé, tío...
- Va, rubia... llevamos cuatro botellas de vodka en el coche, y ron, y todo lo que querais.
- Que va tío, esta noche no llevamos coche nosotras. Si viene el Heak luego se lo comentamos, a ver qué le parece.
- Vale, pero dile que viene el Boro y todos estos, aunque sea mentira, pero así tendrá más ganas y no dirá que no.
- Vale, mentiré.
- ¿Qué vais a hacer en Halloween? Nos podríais llamar y quedamos.
- Yo no estoy aquí.
- ¿Y dónde estás, reina? - y a mi que me entra un temblor...-
- En Suiza.
- ¿En Suiza? ¿Y qué coño se te ha perdido a ti en Suiza?
- Abstracción. - Y tú me miraste con la cara de quien no sabe qué cara poner.
Y a mí no me hizo falta nada más en toda la noche, porque tenía la imagen de tu carita grabada a cuchillo en mi hipotálamo, con tu sonrisa en relieve, y esos ojillos por desarrollar... me pregunto si en tu casa no te repiten todos los días lo guapo que eres. Así que ahora caminaré hacia la caja de plomos, y le echaré un pozal de agua. Eso me garantiza seis horas de tu presencia, mínimo.
...pasa el tiempo y la reina vuelve a reinar...
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario