domingo, 9 de septiembre de 2007

Odio a los Marea

Quiero escribirte una canción de amor desesperada,
una oda al azar y lo probable
que al leerla el estómago te suba hasta la garganta
como cuando me veías las primeras veces.

Mi canción de amor desesperada pretende convertirse
en el reflejo de tu imagen en un espejo a través de mis ojos
para que, aunque ya no sirva de nada,
pueda decirte por fin las cosas buenas que te veo
y que no me atreví a decirte en su momento.

Es triste esta canción de amor desesperada
que empezó con nota blanca y acabó en una corchea,
y además, sé que está de más que te la escriba
porque ahora estás con otra y no me quieres,

pero yo siempre seré una zorra maleducada
que tiende a hacer lo que le rota cuando le viene en gana
y aunque a tu nuevo amor le dé por culo que te escriba,
no voy a dejar de hacerte esta canción de amor desesperada.

Que hoy compongo por las noches infinitas
y apelo a tus faltas de ortografía para saciar mi ternura ,
al calor de tu mejilla al darme un beso en el saludo,
a que sólo tuve que mirarte tres veces para saber que te quería.

Y estos versos a destiempo que te dedico
no pretenden hacer grande lo que eres ahora
sino lo que fuimos cuando nos conocimos,
si vas buscando piropos, que te los eche tu novia.

Aunque de ti bien podría decir,
con la boca grande y siempre a tus espaldas
que me has salvado la vida
y por eso te escribo una canción de amor desesperada.

Que la otra noche le grité que te quise hace tiempo
al que me dijo que yo a tu lado era una princesa,
y aunque no te merezcas saberlo,
a veces aún me muero de pena.

Que le dije que no a ese amigo tuyo
que intentó varias veces comerme la boca,
no se corta ni tres el colega,
pero yo estuve rápida con la táctica de la cobra,

por respetar tu persona voy y salgo corriendo
escapando de las garras de tu amigo y su ritual de apareamiento
y ahora pienso que igual te hubiera dado lo mismo
vernos follando en el suelo.

Pero como tengo conciencia y a veces aún te recuerdo
como aquel tío enorme de los ojos de niño
que te quede bien claro que no pasó nada
así vas e igual te quedas tranquilo.

Ya llevo mil versos y aún no te he dicho
que echo de menos el verme contigo,
contar amapolas, limpiar azulejos,
estornudar, si no estás, no es lo mismo.

Y hoy buceando en el cajón de la memoria
entendí muchas cosas y até un par de cabos,
llegando a formularme esa gran pregunta que consiste
en intentar averiguar si después de tanto tiempo
volverían a temblarme las piernas al oirte llamarme pecosa.

Pero como no he encontrado ninguna respuesta,
y dudo que surja la opción de hacer un trabajo de campo,
hoy que es domingo me corto las venas
por si se me ocurre llorarte fumando tabaco.

Y aunque yo creo que el problema reside
en mi brusquedad al hablar y tu incapacidad para hacer frente,
en la falta de comunicación que existe entre ambos,
te veo to' raro, no sé qué decirte,
excepto "chaval, ¿en serio hemos cambiado tanto?"

Entiéndelo todo sin acritud,
recuerda que esta es tu canción de amor desesperada,
que sólo estoy dando vueltas para ver si consigo decirte que

No hay comentarios.: