A veces, bueno... casi siempre por no decir siempre, siento que la gente deja de pensar en mí realmente cuando yo dejo de pensar en ella, pero en esos lapsos de tiempo y silencios que buscan olvido y distancia, las medias naranjas, otras mitades, formas de nubes celestes que dibujan mi cara en la mente de lo ajeno, todo al fin y al cabo, todo lo que me incluya, puede estar difuminándose o, incluso, haberse borrado para siempre.
De todos modos, sabes? es absurdo que me olvides, porque hasta que no sea yo quien deje de contemplar la idea de que quizás sigues pensando en mí, no vas a salir de mi cabeza.
Hay una distancia enorme entre la amistad y la infinita complicidad, (ahí tienes más razón que un santo, aunque te equivoques en todo lo demás). No es lo mismo reventar a reír cuando jugamos a mirarnos fijamente a los ojos, que mirarnos de reojo y esbozar una sonrisa. De verdad no quieres saludarme? No te interesa saber si tengo la enfermedad del beso y estoy en cuarentena? Yo, ayer, no me acordé de ti. Hoy sí, vale, de acuerdo, pero ayer no ¡¡¡VICTORIA!!! jaja... mátame, va. A todo esto... cómo te llamabas?
Ella le pidió que la llevara al fin de mundo,
él puso a su nombre todas las olas del mar.
Se miraron un segundo
como dos desconocidos.
Todas las ciudades eran pocas a sus ojos,
ella quiso barcos y él no supo qué pescar.
Y al final números rojos
en la cueva del olvido,
y hubo tanto ruido
que al final llegó el final.
Mucho, mucho ruido,
ruido de ventanas,
nidos de manzanas
que se acaban por pudrir.
Mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido,
tanto ruido y al final
por fin el fin.
Tanto ruido y al final...
Hubo un accidente, se perdieron las postales,
quiso Carnavales y encontró fatalidad.
Porque todos los finales
son el mismo repetido
y con tanto ruido
no escucharon el final.
Descubrieron que los besos no sabían a nada,
hubo una epidemia de tristeza en la ciudad.
Se borraron las pisadas,
se apagaron los latidos,
y con tanto ruidono se oyó el ruido del mar.
Mucho, mucho ruido,
ruido de tijeras,
ruido de escaleras
que se acaban por bajar.
Mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido.
Tanto ruido y al final...
Tanto ruido y al final...
Tanto ruido y al final
la soledad.
Ruido de tenazas,
ruido de estaciones,
ruido de amenazas,
ruido de escorpiones.
Tanto, tanto ruido.
Ruido de abogados,
ruido compartido,
ruido envenenado,
demasiado ruido.
Ruido platos rotos,
ruido años perdidos,
ruido viejas fotos,
ruido empedernido.
Ruido de cristales,
ruido de gemidos,
ruidos animales,
contagioso ruido.
Ruido mentiroso,
ruido entrometido,
ruido escandaloso,
silencioso ruido.
Ruido acomplejado,
ruido introvertido,
ruido del pasado,
descastado ruido.
Ruido de conjuros,
ruido malnacido,
ruido tan oscuro
puro y duro ruido.
Ruido qué me has hecho,
ruido yo no he sido,
ruido insatisfecho,
ruido a qué has venido.
Ruido como sables,
ruido enloquecido,
ruido intolerable,
ruido incomprendido.
Ruido de frenazos,
ruido sin sentido,
ruido de arañazos,
ruido, ruido, ruido.
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1 comentario:
"siento que la gente deja de pensar en mí realmente cuando yo dejo de pensar en ella"
No sere yo la q deje de pensar en ti aunq tu dejes de pensar en mi.
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