jueves, 23 de agosto de 2007

Que sube, que baja, que viene, que va. Qué va!

...mira que las musas no aceptan excusas...

No siento esa desesperación horrible por no saber qué hacer, supongo que porque realmente ya no hay nada en absoluto que pueda hacer. A veces reviento a llorar, sí, y se me arruga la cara, y me estiro del pelo, pero supongo que eso es normal. La ansiedad que me produce este caso concreto se asemeja más a una tristeza llana, quiero decir, me siento como la burbuja de un nivel.

Yo sólo quiero una respuesta, un vestido negro, o un disfraz de plañidera. Chocolate, ron e ibuprofeno, las cartas de amor que recibió Isolda en su momento. Una bañera con espuma, y unas gafas de aviador. Cinco chupa-chups de fresa, maquillaje color rosa, una película acurrucada en el sofá. Dos armas blancas, flores de estramonio y el rockanroll de la línea del frente. Deudas, natillas, billetes de tren y un amor imposible, porque el amor no se puede concebir de otra manera.

... y volver a volver a empezar a volver a empezar a volver a empezar...

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