Y engáñame un poco al menos, di que me quieres, aún más, que durante todo este tiempo lo has pasado fatal. Que ninguna de esas idiotas te supieron hacer reir, y que la única que te importa es esta pobre infeliz.
O no, mejor no, mejor dime la verdad, que es más divertido. La culpa de todo la tiene esta estúpida necesidad de llevar las cosas hasta el extremo, la incapacidad de tirar para alante si no he tocado fondo primero. El rechazo absoluto hacia la angustia suave que proporciona el dejar las cosas a medio terminar, aunque las consecuencias sean menores. El preferir siempre estar en primera línea de fuego, impasible hasta que una bala atraviese mi entrecejo. No me van las flechas envenenadas que matan poco a poco. Lo que tenga que ser, que sea, pero que sea ya.
Ya sabes, camina o revienta.
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