A la salida de mi infierno personal, sólo estaba de nuevo la entrada. Ahora sí, ahora me estoy muriendo de verdad. Yo sólo quería ir al cine.
Voy a cantar a pleno pulmón, que es lo único que me calma los dolores. Ay, Dolores... yo quería decir tantas cosas, quería dar el paso, ser valiente. Quise abrirte mi corazón y ponértelo en la mano para que lo lanzaras al aire y dispararas rollo tiro al plato. Quise tener una excusa para ponerme hasta las cejas de ron esa noche, y agonizar en la cama llegadas las siete de la mañana, pensando que al despertar me moriría de pena, pero al menos tendría fuerzas suficientes para sacarte de mi vida.
Yo sólo quería que levantaras la barrera y me dejaras meter un pie, aunque realmente esperaba que me mataras a puñetazos. Yo sólo estaba buscando una reacción, pero no tuve tiempo de acabar de decirte lo que quería decirte. Tampoco sabía cómo hacerlo, ni esperaba que me entendieras. Creía que era obligación mía que supieras que no te quería, pero que pensaba mucho en empezar a hacerlo.
Y ahora estoy cansada, y ya no se me ocurre nada. No sé dónde encontrarte, ni qué puta excusa inventarme para poder saludarte y que me dediques dos segundos de tu tiempo. Ayer me puse a temblar y no sé si voy a ser capaz de perdonármelo algún día. Por favor, entra, o vete para siempre, o preséntame a un amigo.
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