Esto es lo que hago cuando reniego de hacer algo.
Las cien patas de un ciempiés me recorren la espinilla, mientras se aproximan peligrosamente a la cara interna de mis muslos, y yo me limito a dejarme querer. Contemplo extasiada el reflejo de la luz artificial en el esmalte rojo de mis uñas, hoy me toca disfrazarme de puta. Y el bicho inmundo sigue avanzando, mmm... Son las pestañas de mil ojos jugando a contemplarme sin guardar la distancia de seguridad. Voy a follarte mientras conduces.
Podría seccionar tu yugular con el roce de las yemas de mis dedos, y contemplar impasible cómo mueres desangrado, para después arrancarte la piel a tiras y confeccionarme unos bonitos leotardos. Y es que aún no tengo ganas de beberme tu sangre. Sólo a días, sólo a ratos, cortos, te imagino desgarrándome la espalda con algún tipo de metal. Pero un segundo dura demasiado poco.
Yo sólo quiero que tu testosterona se filtre por mi pituitaria, y se me pongan rojas las pupilas. Pero si das un solo paso... ay de ti, si das un solo paso. Soy una guarra, pero a mi ritmo. No hagas nada, no te muevas, limítate a cerrar los ojos y agarrarme por la nuca. Voy a follarte muerto. Ni un suspiro, ni medio beso de más, sólo vas a lamerme lo que te quiera enseñar.
...hace calor, hace calor, abres la puerta o la reviento yo...
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario