domingo, 17 de junio de 2007

Finales de junio

Pocas cosas hay en la vida que jodan más que ver a alguien con cualquier tipo de dolencia física, porque sabes que por más que lo intente evitar, ese mal seguirá ahí.
La empatía, los vínculos, el hacer sentir importante a otra persona. Imprescindible. El sentir que no estás solo cuando la fatalidad galopa, y un sentido bastante particular de la justicia, me hacen querer ser lo que soy. Eso, y el egoismo disfrazado de altruismo que te lleva a estados de "no podría vivir con eso". Conciencia le llaman algunos.
A mí hace años que me dan por el culo las mentiras piadosas.

No quiero estar lejos, por una vez no quiero. Sólo me quema no encontrarme ahora rodeada de las cuatro paredes de una habitación del Palace, y vivir los próximos meses en completa soledad. Repartiendo horas entre baños en la piscina con los ojos violados por el speed, y la música y el cine desde una perspectiva humeante. Y dadme pornografía, mucha pornografía.

Intentar encontrarme a mí misma, o dejar de buscarme; si total ¿para qué? Sólo estoy superando la crisis del mes.
Pero todo sola, sin espíritus siquiera.

No me arrodillo por venganza, ni por mí, ni por sentir el fin de un transtorno. Sólo quiero abrir mi campo de posibilidades.
No puedo aceptar las medias tintas, y te ríes, pero si se acaba todo es porque la frase llega al borde del folio, aunque no aprobemos ese tipo de sintaxis.
Dudo que existan cosas que puedan dejarte tan vacío como perder la ilusión.

Quizás ahora debería ser más transparente todavía, y darle al mundo mi sentida enhorabuena: esta vez he perdido la partida.





Y que todo esto no os sugiera nada que tenga algún tipo de relación con algo. Es una orden.

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