Tengo sueño. He dormido poco y mal. Mi estado anímico no es el correcto, debido a que la decoración y distribución de objetos de mi habitación no sigue la disciplina Feng Shui, sino la de Muerte y Destrucción.
No me gustan los cambios si conllevan el sentirme desprotegida por una falta de adaptación al medio, ni que un enfermero con voz de haberse desgarrado las cuerdas vocales jugando a comer cuchillos me diga "qué quieres que te abra?" cuando le pido que me abra la puerta del vestuario. Y aún menos me gusta tener que pedirle que me repita lo que me ha dicho porque no se le entiende cuando habla. Qué voy a querer que me abras, desgraciao... suéltame las piernas a la voz de ya.
Por todo esto, y porque hoy no me apetece aguantar gilipolleces ni de viejos diplomados estancados, ni de pacientes (pobrets meus) desesperados, ni de mi padre, ni de mi madre, ni de mí misma siquiera, me quedo sobando tan ricamente y sin cargos de conciencia. Ya salvaré vidas mañana.
Soledad, t'has cagat.
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1 comentario:
me acompleja cuando escribe, yo que suelo adornar el parrafo con alguna palabra que te tire a rebuscar en el diccionario...y usted que tira palabras groseras que suenan rico...quisiera que me viera a la cara y sin titubear me grite con su pecho inflado "aprovecha mi compañía que ya casi me voy, y no te hagas a la idea de que me pondré bobalicona que no dejaré que magulles mi cintura, pedacito de hijo puta"...vaya, usted si que escribe con mucha clase....
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