miércoles, 2 de mayo de 2007

Dilemas de Mentira, nº 2

Lamentablemente, no todos tenemos la clase de Aramis Fuster, ni siquiera su habilidad para predecir el futuro. De cada acto, de cada palabra pronunciada, de cada gesto, se decide lo que acontecerá en los segundos siguientes, y si la cosa transciende, alcanzamos la cuota de días, semanas, e incluso meses. Si bien es cierto que, probablemente, de un modo o de otro, hay cosas que son para siempre.

Se graban en tu memoria, te curten como persona, influyen en tus relaciones con los demás. En definitiva, deciden tu vida. Tú eres tú, y tus circunstancias.

¿Cómo sería tu vida si...? Y al final, todo se reduce a dos grandes cuestiones: ¿Qué pasaría si saliese corriendo? ¿Y si hundiese los pies en el suelo y esperase a que llegara lo que tuviera que llegar?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues que amaneceria y la luna se ocultaria...

Anónimo dijo...

Aparezco y desaparezco...

¿De qué hablamos?

Aunque no siempre comente, siempre te leo.

Un saludo, Mentira.

Antonio

Anónimo dijo...

¿Salir corriendo afrontando nuestros miedos o en sentido contrario a ellos?

Ya quisiera Aramís Fuster tener la clase que tenemos los que no sabemos predecir ni siquiera nuestras propias diarreas.

La vida es inprovisación.

Antonio