Busco un disco infinito en el cajón de la desidia, algo que me entretenga durante tres horas para evitar apuntarme en la sién con un taladro eléctrico.
...y ahora ya sé lo que tengo que hacer, conseguirme otro par de zapatos...
Busco el retiro espiritual entre las fotos de un álbum pasado de moda, bailo break dance agitando los recuerdos que tengo escondidos por el cuerpo, y me convierto en un vaso de leche blanca con una pajita mal utilizada. Mal utilizada.
Sentada en el alceifer de la ventana reinvento frases ya inventadas, y desgloso historias para convertirlas en esquemas. Me brillan los ojos cuando observo la mitad de la fisionomía de una máscara veneziana, el siguiente paso es una arcada.
No importa el principio, me da igual el desenlace, pero desde mi política incorrecta rezo que fallaste en las formas, que malo sería que tú fueras la mujer y yo el hombre, que yo fuera tú, y tú sintieras un segundo el desasosiego galopante del olor de la mierda que me dejaste en el corazón, en la boca, en los ojos... ahora todo es negro.
Siempre supe que esto nunca llegaría a ninguna parte. Y ante la antítesis me rindo y despierto por fin de esta pesadilla. Blandiendo mi florette como una experta en esgrima, absorbo el humo denso y pienso en lo que pasó por tu cabeza cuando decidiste que ya no más. Y apuntándote a la nuez no me queda más qué preguntarte para qué coño empezaste con todo esto.
... Y lamento con miradas
lo que no se puede ni explicar,
lo que no he guardado,
porque al no ser lo esperado
no quise ni archivar
ni un sólo momento,
ni un segundo odiado...
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2 comentarios:
Mi asesino
ha de ser aquel
que camine
desde lejos
hasta la orilla
del mar
y escriba
mi nombre
en la arena
justo
en el sitio
en el que
rompen
las olas.
(Kutxi Romero Lorente)
¿Te remueve la conciencia?
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