Todo continua, tal y como la casualidad que se busca y segundos después se volatiliza.
Aquí somos todos presas del sueño. La desesperación se manifiesta en forma de helado viento, y parece que el mundo se va a acabar, pero nunca pasa nada.
La visión feliz de cumplir años se desvanece. Yo sólo intento entretenerme para no volverme loca. Soy yo. He sido yo. En imperativo con desideración, si es que aún somos capaces de encontrarle sentido a las palabras que tanto placer y tormento nos daban con esos 13 años que no volveremos a tener.
Todo se acompaña de la realización personal que nos puede dar el conocer que somos aptos. Es más, de que somos satélites levitando alrededor de la Tierra, en la que unos pocos estamos por error. Yo la que más, por supuesto, y es que conmigo Dios hizo la Gran Cagada.
Necesitamos días enteros para reponer el desequilibrio corporal, pero esos días ya no existen. Tu tiempo está reservado para cumplir obligaciones. Ni siquiera del libre albedrío se puede vivir.
Veo sombras sobrevolando mi cabeza, y quisiera tumbarme boca arriba y ser absorbida por el techo. Pasear completamente estirada sobre él, deslizarme. Recorrer techos y techos, admirando levedades y puñetazos en la cara.
La vida es mejor hoy de lo que yo pensaba. El aturdirse con cada palabra es opcional. Yo elijo, desde mi completamente plena limitada libertad, asumir el cargo de Teniente.
Entrando en la fase de desmayo mis movimientos se realentizan, y me alegro de vivir este momento, en el que no estar haciendo nada adquiere un completo sentido literal.
Nos faltan noches en vela para ponernos tristes. Menos mal que a veces, y sólo a veces, nos quedan los espejos e inclinar la cabeza hacia la izquierda.
Menos mal que a veces, nos queda recordar las palabras sinceras de un amigo de antaño. Hoy estoy del revés y eso, quizás, me gusta.
No quedan más preguntas. Y al final, como en todo, aunque me joda reconocer ser optimista, del mundo me separa el cristal de unas gafas que no está hecho a mi medida.
- Sin que suene a despedida (DIRIGIÉNDOSE AL PÚBLICO) en mi paladar de cartón anida una burbuja de champú que representa la agradable sensación, (PAUSA) de que las cosas no me importan tanto como pensaba que lo harían. (HACE UNA REVERENCIA Y SALE DE ESCENA).
A nadie le importa una mierda si empieza o no el segundo acto.
Burjassot, 19/03/07
08:18 a.m.
(Valencia en Fallas)

5 comentarios:
Exacto, a nadie le importa una puta mierda. Todos esperan lavar sus conciencias dandote animos.
Miralo por el lado bueno, ellos se sentiran felices. ¿Y tú?.
Olvidada.
¿Yo? Yo seguiré en mi línea.
Pues anotala en tu cabecita: grapatela, cosela, pegala con mocos, lo que sea, pero que se mantenga.
Partiendo desde ahí,... podria ser divertida la siguiente escena*
*Pero volverás a pasar por aqui, al igual hago yo.
No me gustan esas respuestas de la gente que "te entiende".
Si te sirve de algo, yo pertenezco al grupo de los que no entienden nada.
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