Me da miedo dormir, y nunca había tenido tanto sueño. El final nunca había tenido un olor tan intenso, es como si fuésemos a encontrárnoslo a dos metros de distancia, y sabemos que pasados ese punto, nuestro camino en común se bifurca para no volver a unirse jamás. Y este jamás es tan real que tiene forma, que traspasa la frontera de lo abstracto para convertirse en las hojas secas de una rosa.
Yo siempre pensé que algún día, quizás, lo que estaba dormido se podría despertar. Tú, sin embargo, tenías tan claro que no sería así que acabaste convenciéndome. Y ahora a los dos nos come el aturdimiento que produce el hecho de saber que por una vez en tu vida has tenido razón.
Durante todos los días de mi vida desde que te conozco he mezclado colores para intentar adivinar el tono que tendría el último ladrillo del muro que acabaría con nosotros para formar un “yo... ¿y tú quién eres? ¿quién fuiste?”
Pero nunca fui capaz de concebir la realidad, y ahora todo esto me pilla por sorpresa; y más que doler, porque doler no duele, desconcierta.
...hoy, después de tanto tiempo, de habernos hecho tanto daño, hoy ya no te quiero, y no tiene remedio...
Pero si quieres, podemos ser amigos, jajaja.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

1 comentario:
http://www.goear.com/listen.php?v=86660d5
Publicar un comentario