Sobreviviré. En principio, esa es la idea. A nadie le gusta que le traten a patadas, pero yo tiendo a pensar que me gusta menos que al resto del mundo.
La metodología sanitaria deja mucho que desear y mis expectativas de un futuro feliz como pinchaculos han quedado reducidas a la idea de que no es tan malo ser camarera. Si hay que ir, se va, pero ir para estar sentada siete horas mirando un reloj, es obligatorio.
He establecido un umbral diferencial para dentro de un mes, que dicta que seré capaz de aguantar dos desplantes y tres palabras malsonantes, una vez rebasado ese límite, me van a comer todos el coño. Tal cual.
Desglosando del modo adecuado, marco mis tres objetivos primordiales y básicos, cuyo plazo vence en junio. Y única y exclusivamente esos tres objetivos van a ser el foco y epicentro de mi desequilibrio mental. A los demás, que os jodan.
He dicho.
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2 comentarios:
Comprendo la negación del querer ser tratado a patadas, aunque siempre hay alguien que suele ponerse clavos en la punta del calzado, nos empina, y nos patea a su antojo, claverse las uñas en el cuerpo no nos hace escapar de la amargura...acaso pedimos más?..para luego adjuntar el adjetivo hij@ de put@ hacer rabietas para terminar de nuevo empinados...!!
Envidio y me da asco la gente
que tiene la capacidad de hacer y hace listas y ademas les salen las cosas bien. Muy optimista este ultimo texto. NO me parece mal. Que suerte...
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