domingo, 14 de enero de 2007

Veleta.

Ya lo he intentado, y me sabes insípido. Ahora cojo, y te olvido. Ya no tiene sentido regalarte caramelos, ni pensar en ti mirando al infinito mientras escucho canciones tristes. No eres nada, nuestros hijos ya no tienen nombre. Ya no importa que sonrías, ni que mientas, ni que quieras suicidarte.

No voy a volver a pasar mil horas frente a una hoja con tu nombre, ni intentando adivinar tu forma de besar. No voy a quererte, ni ahora, ni jamás. Estás vacío.
No he perdido la partida porque no voy a jugar; ni pienso dejarte la puerta abierta, tendrás que dignarte a llamar.

No haré ningún esfuerzo, no voy a molestarme en llorar, no quiero más de ti que lo que tú me quieras dar.
Le agradezco a mi insistencia haberme mostrado el panorama. Yo no sirvo para andar siguiendo rastros; lo que has tenido de mí, es lo que soy capaz de dar sin recibir nada a cambio.

Ahí te quedas.

No hay comentarios.: