Reorientemos pues, las crisis existenciales, y las que no lo son tanto. Bidireccionemos los problemas para abandonen su rango de obsesión, y decidámonos hoy a ganar la partida.
Por todas esas veces que hemos pensado que no seríamos capaces, que no valíamos, que todo nos venía grande.
Levanta la cabeza, y dale la espalda a la industria.
Yo también puedo, yo también puedo, yo también puedo, yo también puedo, yo también puedo.
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