La vagina está ubicada en mal lugar. Me he cansado de viajar en el asiento de atrás, de preguntarme cuando llegará mi momento, y soy incapaz de ponerle fin al problema aún sabiendo cuál es la solución.
Siempre hablando de lo mismo, dando vueltas en círculo hasta el punto de haber creado un socabón de tanto repisar mis pasos. Aburriendo al mundo, castigándome a mí misma, desesperándome y esperando encontrar una lámpara maravillosa que me conceda cuatro deseos, aunque los deseos van de tres en tres de toda la vida. Pero yo siempre quiero más.
Hasta mi cabeza han llegado un par de ideas que me hacen pensar que podré levantar el índice y el corazón, epujando hacia arriba todos los "por un día no pasa nada". Desde luego, hoy es uno de esos días en los que no pasa nada. Nunca tengo ganas de que llegue mañana, no me gusta ser evaluada, ni hacer las cosas de otra manera. A nadie le amarga un dulce, pero tú al final te vas a llevar dos hostias. Yo no soy más lista que el hambre, pero con soplido y medio se me hincha el útero y me pongo a temblar, y el mundo se ve rojo a través de mis ojos, y no, yo no soy bailarina, soy mejor.
Tengo tres meses, y un par de cojones. Arriba.
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1 comentario:
Puede que no sea la vagina sino la verga del hombre la que esté mal ubicada.
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