sábado, 29 de diciembre de 2007
Llego el momento del cambio de Look.
Llevo nueve meses aquí y sólo he encontrado un vinilo de los two many dj's. Ahora pienso que ya me habría dado tiempo a tener un hijo, o hacer un cursillo de algo fundamental para la vida, como lo es saber manipular alimentos.
Cuántas veces he pensado en irme y a un paso de la puerta de salida, me he puesto a correr hacia el lado contrario. No sé por qué hago esas cosas, no sé por qué no llevo a cabo el barrido mental cuando tengo recuerdos sucios que sólo van a hacerme daño. El caso es que no sé cuál es el caso, pero todo sería más sencillo si tuviera en mi poder una grua y una máquina excavadora. O un perforador eléctrico de esos to' guapos con los que los albañiles levantan todas las carreteras de mi pueblo para hacer calle peatonales.
Me siento responsable de absolutamente todo, incluso de cosas en las que yo no tengo nada que ver, como la prueba del carbono 14 y la historia de la sábana santa. O de que Rosa no ganara Eurovisión, incluso a veces me da la impresión de que tú eres una mala persona por mi culpa. Pero es que joder, ya me duele la cabeza de acordarme de todo, y no gano para leche desmaquilladora de tanto tiempo que paso con el rimmel restregado por la cara.
Hago memoria y me entra la risa de pensar en cómo varían en mi caso las necesidades vitales, llevamos doce meses del año y desde el enero pasado habré necesitado para poder seguir viviendo tres o cuatro cosas diferentes por mes. Lo que se convierte en alrededor de 40 cosas absolutamente necesarias a lo largo de 2.007. Creo que ninguna ha sido material, excepto la de hoy, que es un tinte morado para el pelo. Y no voy a parar hasta que lo consiga, como no pienso hacer en absoluto con el resto de cosas en mi vida. Que vienen, bien, que no... pues pataleo un poco y ya se me pasará cuando beba agua.
Sólo quiero decir que mi idea es no tener que volver a escribir cursiladas de amor y polleces de esas. Al menos no más de tres al mes. El otro día me leí y me subió el azúcar y me entró diarrea, así que será mejor dejarlo aquí. Bueno, que lo deje yo, tú hace tiempo que lo dejaste a saber dónde.
...llevas razón sobre tú y yo, pero da igual porque he cambiado de opinión. Sabiendo como sabes lo que siempre le hago a la gente,¿cómo pensabas que contigo iba a ser diferente?...
jueves, 27 de diciembre de 2007
Quedamos así.
A veces se alinean los planetas y soy yo quien llega tarde, y tú me llamas para preguntarme dónde estoy. Yo respondo que ya estoy llegando y tú haces mil preguntas que no vienen al caso para que yo acabe reventando y diciéndote "Joderrrrrrrrrrrr, qué pesadilla de persona, colega. Que ya estoy llegando, hostias". Y a ti te da la risa.
Y te aprovechas de mí para que te acompañe a comprar ropa porque sabes que te dejo a tu aire, y te hace gracia que yo esté todo el rato renegando y diciendo "pero joder, qué puta mierda. Quién coño diseña la ropa? por qué son todo esquijamas con pantejuelas?" Y te encanta que te acuse de rilarte a gritos y en voz alta.
A veces quedamos para comer en el chino y hablar sobre que todo nos parece una mierda, a veces nos gusta sentirnos como las protagonistas de Sexo en Nueva York, a veces pasan cosas como esta...
La que se puede liar el curso que viene cuando nos vayamos a vivir juntas. Es que no teneis ni idea...
Lo hago porque quiero.
He cambiado de idea acerca de todo lo que ha estado pasando últimamente, ya no tengo un concepto ni bueno, ni malo, sino todo lo contrario. Es extraño, como todo lo que hago, supongo. En fin, creo que lo mejor será hacer como que todo da igual, así ambos nos llevamos una alegría. Yo porque igual vuelvo a respirar y tú... bueno, tú ni siquiera lo vas a notar, así que todos contentos.
Sólo quería que supieras que tampoco hace falta que te sientas tan culpable, que al fin y al cabo se me pasará, como se me acaba pasando todo, sólo que esta vez la historia me está dando por culo más de lo normal. Pero aún así, lo superaré, aunque me cueste todos los años de mi vida menos uno.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
Hostias.
¿En casa todo bien? ¿Cómo está tu madre? Dale recuerdos. Ya, ya sé que no la conozco, pero le tengo cariño, joé. Sigues riéndote igual, ¿sabes? Ya no me acordaba. Una risa así, como del tirón y siempre con la letra "A".
Ahora que estoy a tu lado, creo que he crecido, ¿no? ¿Tú qué opinas? Que no te rías, que es verdad. Mira, en serio, antes te llegaba por el hombro, ahora si me aupo un poco, mi mirada llega a tus ojos. ¿Viste el mensaje de Navidad del Rey? ¿Pero cómo que no? Hay que estar ahí apoyando a la familia real, en estos momentos tan duros de cese temporal de convivencia entre la infanta y Marichalar. Marichalar power, ya lo sabes.
Sigues oliendo bien, nano. Sí, yo uso la misma colonia de siempre. Hacía tiempo que no nos olíamos, ¿eh? . ¿Cómo que qué me pasa? No me pasa nada, ¿por? ¿me notas algo extraño? Que va, no son ojitos tristes, será que voy pedo, estoy bien, en serio. ¿Y tú? ¿estás bien? Te veo buena cara, ¿eres feliz? jeje, me alegro.
El otro día me estaba acordando de cua... bueno, es igual. No, no, es igual, ha sido un error por mi parte empezar con la frase, en serio. Que no insistas, que no te lo digo. ¿Cómo que por qué? Porque se me va a notar un huevo que te echo terriblemente de menos. En fin, creo que será mejor que me pire a lo mío, si no empezaré a decirte cosas que prefiero que no sepas y mañana me arrepentiré y querré morirme y todo será muerte y destrucción. Ya nos vemos.
Sí, mi sol.
Me encanta que se haga de día y salir de la cama de un salto. Vestirme deprisa, lavarme la cara, dejar haciéndose la comida y despedirme del gato. Me encanta salir de mi casa y verte esperándome apoyado en el coche fumando un cigarro. Y de verdad soy feliz cuando me besas y eres capaz de rodear todo mi cuerpo sólo con un brazo.
Rezumo alegría por los poros últimamente, que de tanto tenerte a mi lado me sube la fiebre, y me pongo caliente. Y sonrío más desde que pasamos todo el día follando, si siento que reviento cuando te tengo muy dentro y deseo que llegue el momento en que hagan efecto las pastillas para poder hacerlo sin goma, porque confío tanto en ti que sé que no vas a irte con otra.
Y disfruto cuando te digo "más fuerte, cariño", y tú me embistes y yo me reviento la cabeza contra la pared de la cama.
Sonrío tanto últimamente que me he hecho vieja derrepente, de tantas arruga que me han salido por tenerte siempre presente dándome vuelcos al corazón. Y es que me asusto si me llamas a las cinco de la mañana llorando para decirme que tienes tantas ganas de verme, que o voy enseguida, o vienes a recogerme. La exaltación de sentimientos etílica, ya sabes. Yo sí que te echo de menos, corazón.
Y tengo mejor la piel de la espalda desde que me la llenas de besos, y ya no me duelen tanto los sobresaltos porque sé que iré corriendo a contártelos, y que tú me dirás las palabras exactas para que los olvide un rato. O al menos, harás por entretenerme para que no piense en ellos.
Vivo para desvivirte en el mejor de los sentidos, para que sientes la cabeza o, preferiblemente, para que despegues los pies del suelo. Para plantar flores entre en el espacio que quede de tus pies hasta el terreno.
En fin, que desde que sé que estás ahí soy feliz y no tengo penas, y todo es maravilloso, y ahora sí, ahora sí que vivo en rosa, y... joder, me lo estoy inventando todo. Ya no queda otra que vivir de fiesta en fiesta, a ver si en una de estas me quedo tonta y se me olvida que existes.
...que yo no vuelvo a llorar, pa' cuatro besos que me has dao, y a mí me sobra el hachís...
domingo, 23 de diciembre de 2007
Reflexiones necesarias en todo aspirante a Mormón: I
viernes, 21 de diciembre de 2007
Nuevos peinados raros.
Hace frío, mucho frío, de hecho creo que estoy en Siberia ahora mismo. Siento como poco a poco se me escarchan las mejillas y dos niños aprovechan para pedirme un cigarro. "¿Cuántos años teneis?", pregunto, "Dieciocho", responden. Oh, sí claro... si ya han cumplido los quince es algo que no me queda del todo claro. Les doy el preciado tesoro y añado "Pues ya teneis edad para comprar, no pidais tanto". Lo hago sólo por joder, se lo iba a dar de todos modos, pero nunca desperdicio una oportunidad de dar por el culo.
En el mp3 suena "Invierno del 92", del Cuarteto de Nos. Es una de mis nuevas canciones fetiche, sobre todo el trozo que reza:
...Ah, rubia, ¿te hizo mal la lluvia? ¿o tenés la mente turbia? (...) No te acompaño el sentimiento, vas a morir de un ataque de pensamiento. Y le grité a la cara congelada: OTRA RUBIA TARADA!!!!!...
Llego a la parada de metro y allí está el chico del almacén de la tienda de ropa de cama de la calle peatonal de mi pueblo. Es un hippy retirado, algo mayor pero igualmente bello. Se me queda mirando, y yo con estos pelos... Me da la risa y aparto la cara.
Me fumo el cigarro de rigor mientras espero que el fantástico transporte público pase a recogerme, y empieza a chispear. Espero con fervor que no se coja, sería tremenda putada. Aunque hay cosas peores... no sé, que erupcione el Teide y por un capricho de la naturaleza nos lleguen las cenizas incandescentes, o que haga aire. El aire es peor que la lluvia.
Pasa el metro y el chico del almacén y yo nos sentamos uno enfrente del otro. Nos miramos por el reflejo de la ventana, pero me acaba aburriendo la tontería adolescente y me encierro en la música: ...ya tuve que ir obligado a misa, ya toqué en el piano "Para Elisa", ya aprendí a falsear mi sonrisa, ya caminé por la cornisa. Ya cambié de lugar mi cama, ya hice comedia, ya hice drama. Fui concreto y me fui por las ramas, ya me hice el bueno y tuve mala fama... El Cuarteto es genial, en serio.
Salgo de la boca del metro y descubro que he sido la primera en llegar. Mientras espero a que lleguen los demás una pareja se besa, se abraza y se quiere apoyada en la puerta de mi antiguo instituto. Espero que ella le sea infiel y le contagie una gonorrea, y que él como venganza se lie con la prima de ella y que todo sea un drama. Qué bonito es el amor... no os durará.
Pasa por allí un chico de mi clase que vive en el barrio. "¿Qué haces aquí?", pregunta. "Esperar", respondo. Y la conversación se acaba ahí. Hay que ver lo que da de sí el chaval.
Cuando llegan los demás por fin nos vamos a cenar. Al chino, por supuesto. Hay cosas que, por suerte o por desgracia, nunca cambian. Me voy metiendo con todos uno por uno. Es divertido. Con un poco de suerte les encabronaré y se pondrán todos contra mí.
Arroz, rollito, ternera con bambú y la tradicional guerra de guisantes lanzados con la chapa de la lata de coca-cola a modo de catapulta. Recuerdo cuando alguien me dijo "¿pero por qué te rayas? en el arroz tres delicias tú eres la tortilla y él es el guisante". Me parto el culo para mis adentros y a ratos siento que es verdad.
Cambiamos de lugar para tomar café levantando el dedo meñique mientras cogemos el vaso. Cuanto mi último combate verbal con una chica de mi universidad. Una apasionante discusión sobre si los calamares y las bravas tienen clase o no. Los colegas se parten y yo, que ya era consciente de lo absurdo de la pelea, me río con ellos. "Es que te enganchas enseguida, tía". Ya lo sé, ya. Furia eterna Llorens.
Vamos al pub y yo tengo toda la ilusión de ponerme como las cabras. Aparecen los tres de Torrente y me alegro de verlos menos de lo normal. Pero aún así, bienvenidos, aunque el rubio ya no me parece tan guapo como antaño.
Veo en otra mesa a los tres de Sagunto. Voy a hablar con ellos un rato. Le sugiero al heavy que se corte el pelo y se busque un trabajo, y con el estudiante de filosofía tengo una larga conversación acerca de las tribus urbanas. Él concluye diciéndome "eres pura, tía. Eres muy pura." Yo no entiendo bien lo qué quiere decir con eso, pero parece ser un comentario agradable y vuelvo a mi mesa.
De camino encuentro en el suelo un rollo de celo. Ya está la fiesta hecha. Empiezo a dar por culo todo lo que se me ocurre y un poco más. Cojo el vaso de Vicen y lo envuelvo de arriba abajo en celo con todas las ansias de una hija de puta de pro. Él no pone resistencia, sólo me mira y se ríe. Es la mejor persona, pobre. Me encanta cuando me llama sólo para ver si estoy bien.
Al rato me doy cuenta de que en la mesa de al lado está el argentino que me embaucó para que me liara con él. Se me queda mirando y giro la cara. Al día siguiente descubrí que tenía novia. No quiero saber más nada. Argentinos no. Cuando noto que no me mira, le vuelvo mirar. Está bastante más bueno de lo que creía recordar, pero aún así, no.
Empiezo una apasionante discusión sobre si comerse un huevo es lo mismo que comerse un feto. Yo defiendo con fervor esa postura. Un huevo es un pollo a medio formar, o sea, un feto, ¿estamos locos o qué? El nivel de alcohol en sangre se hace patente. Y Paz, en un asombroso y necesario acto reflejo, dice "luego si llueve, espero que no te dé vergüenza el paraguas que llevo". Lo saca y es... increible. En serio... qué paraguas... un estampado de flores digno de la mejor bata de abuela. Me pregunto en qué estaría pensando el fabricante.
Lo abro emocionadísima, y allí nos quedamos todos dentro del pub y debajo del paraguas. "Pero observadlo, en serio, observadlo!!!". Estoy que no quepo en mí de gozo. Estar debajo de ese paraguas es como una experiencia trifásica, o simplemente como haberse comido un tripi.
Nos chapan el pub y tiramos para casa. "Vas a volcar?" Me preguntan... es posible. Así que yo me subo delante y más o menos llevo bien el viaje en coche. Mientras abro la puerta de casa los demás me miran desde el coche y hacen gestos que no entiendo pero que me hacen mucha gracia.
Subo en el ascensor con una sensación terriblemente agradable, y al llegar a la cama me doy cuenta de qué no he pensado en ti en todo el día. ¡VICTORIA! Bueno, vale, ahora me acabo de acordar de ti, pero durante el resto del día, no. ¡Yuju!
domingo, 16 de diciembre de 2007
Restituye el tesoro.
Lo único que quiero por Navidad es una lobotomía, y como complemento una cerilla para poder prenderle fuego al cajón desastre en el que has convertido mi vida. Que todos los días me acuerdo de ti al menos diez veces, y ya no es justo, ni sano, ni normal.
Me duele tanto verme la boca estirada cuando pienso en lo bueno que has dado, que el picor de nariz que viene ipsofacto marcado por todo lo malo no palia el sentimiento de culpa por seguir queriéndote así.
Ya no quiero más nada de todo esto. Quiero escribir que todo es color rosa palo, y que en el asiento de atrás de tu coche se vive tan bien... que no tengo frío en las manos, y no me da miedo el invierno, que salgo de la cama de un salto dispuesta a comerme el mundo como solía hacer antaño. Que llorar está de más y ya sólo grito en gemidos, que no me da pena ir al cine, ni me pongo nerviosa si llueve. Y quiero escribir que... joder, vuelve.
sábado, 15 de diciembre de 2007
Net WT.
Ahí está el error, en abrirnos y confiar a otros individuos el poder de hacer que nuestra vida pase por picos de felicidad-a-saco y/o pútrida-y-asquerosa-tristeza. Porque, seamos sinceros, con más o menos ojo clínico tachamos al resto de los humanos de buena o mala gente, pero en ningún momento hacemos tests para evaluar el nivel de cabronismo oculto que encierra cada persona.
1. Nombre:
2. Horóscopo:
3. Fecha de nacimiento:
4. Comida favorita:
5. De 1 a 10, nivel de empatía:
6. ¿Dónde está tú límite?:
7. ¿Dónde crees que está el mío?:
8. ¿Cuántas personas te conocen bien, y siguen hablando bien de ti?:
9. ¿Cuántas personas te conocen bien, y piensan que eres un grandísimo hijo de puta?:
10. ¿Qué es lo peor que le has hecho a alguien?:
11. ¿Qué es lo mejor que has hecho por alguien?:
12. ¿Cuánto tiempo crees que pasará antes de que me la claves?:
13. ¿Qué me vas a hacer?:
14. ¿No te doy pena?:
15. ¿Qué no soportas en una persona?:
16. Tu mayor defecto:
17. Tu mejor virtud: (Si aquí la respuesta es "la puntualidad", tenemos un problema)
18. Aficiones:
19. Fobias:
20. ¿Cuántas veces has hecho llorar a tu pobre mamá?:
21. Objetivos en la vida:
22. ¿Te has enamorado alguna vez? ¿Sabes si eres capaz de querer a las personas?:
23. Si tienes perro, ¿dónde duerme?:
24. Listado de salvajadas en general:
25. ¿Qué es lo más bonito que te han dicho en la vida?:
26. ¿Y lo peor que te han dicho?:
Etc., etc., etc.
Y como hacer esto no es ético ni factible, o me hago ermitaña u os mato a todos.
domingo, 9 de diciembre de 2007
Cuestión de histocompatibilidad.
Es como tener la voz de la piba de Liquid Sun en un constante ronronear de cabeza. Algo que te atraviesa las sienes hasta el punto de sentir que tu bulbo raquideo está a tres segundos de reventar y de salpicar a todo lo que te rodea, manchando a diestro y siniestro, sin mirar dónde se apunta, pero haciendo el mayor daño posible o, al menos, intentándolo. Lo mejor es cuando la lías, y después, en lugar de remordimientos de conciencia, te entra la risa. Eso te suena, ¿verdad?
Es como cuando sientes mi vello púbico rozando tu pierna, y luego suena el despertador y salgo corriendo de la cama porque llego tarde a cualquier sitio, y no nos da tiempo a nada más. Son las gotas de miel que se te cayeron de la boca al balbucear que ya no me querías, y es la falta de reacción, o de interés, quién sabe, por mi parte para intentar recogerlas.
Es sujetarte las manos con fuerza para intentar estornudarte en la cara, o decirte "ahora vengo, que me estoy cagando", es superar el sonarme los mocos, o la cumbre de la escatología en la que tan agusto me balanceo, y enseñarte la comida que tengo en la boca justo después de masticarla, o pedirte que me limpies después de mear. Y sobre todo es que tú quieras hacerlo.
Es dormirme en el sofá y que tú me lleves en brazos a la cama, o que ocurra al revés y que al intentar levantarte nos demos la gran hostia, y tu te abras la cabeza contra la mesa de cristal y yo te ponga la mano en la herida y no me preocupe que puedas tener Hepatitis o Sida.
Es simplemente el hecho de que me matas, pero sin ti me muero, y es el suspiro abrupto de una grieta en el techo por donde se cuelan todas tus cucarachas.
Es querer hacer crepes contigo a las tres de la mañana, o las ansias de tirarte un puñado de arena a los ojos. Es tener pánico a oír cualquier palabra que empiece por "R", y la fobia y el nerviosismo del cuadro imaginario de conocer a tu madre. Y el sonido entrecortado de la voz de tu padre diciendo "¿esa es mi nuera?". Es querer asesinarte con mis manos y a la vez querer acabar con todo lo que pueda hacerte daño.
Es lo estúpido que tiene el contestar a una pregunta con un "porque sí, y punto", y es el hecho de que yo hago eso constantemente, pero a mí me queda bien. Y es montarme yo sola la fiesta y que luego suceda lo mismo que en la última escena de La Naranja Mecánica. O el temblor que me entra al pensar que cuando te conocí no me maquillaba, y ahora sí lo hago.
Es pensar que no sabes de la misa la media, y que en algún momento eso deja de importar. Es una canción de Malos Vicios a destiempo, y una rápida contraposición del Ferreiro, en una mezcla que para uno de los dos será diarreica. O... o yo qué sé, que vayamos a un karaoke a hacer de Pimpinela, me da lo mismo.
Es una foto que te encoge el estómago al verla, y que incluso puede llegarte a marear. Es esa frase certera que se te clava en la nuez al oirla. Es el enorme problema que supone el hecho de no saber quién debe aceptar a quién, y es decir "por mis muertos que yo no doy el brazo a torcer". Es complicado, es la mezcla de "o eso, o nada" y pensar a la vez que aunque tú no puedes darme eso, es "o tú, o nada".
Es darse trescientos cabezazos contra el tablero del escritorio, y oír a mis amigos repetir una y otra vez "deja de pensar de una puta vez que la culpa ha sido tuya, porque no es así". Es desglosar y esclarecer, que si no ha sido mía, ha sido tuya. ¿Tú te sientes culpable? Yo sí, a todas horas, joder.
Es tu reflejo en la laca roja de mis uñas, y lo que sientes cuando te rasco la barbilla. Es reconocer sin pudor que le tienes vicio a una puta mierda de canción, es complicidad ciega, un castigo ejemplar y no caber en un ascensor. Es tener que recorrer la avenida más larga del mundo. Es arder en el puto infierno, y la droga resbalando por mi garganta para intentar no recordarte. Es veneno y caramelo, y saber que está todo muerto y no poder hacer nada para sentir alivio, ni siquiera partirte la cabeza a palazos.
Eso es todo lo que aún sigo sintiendo por ti.
Que ya, que ya, que soy una grandísima hija de puta, ¿y tú? ¿a qué te dedicas?
sábado, 8 de diciembre de 2007
Si menos es más.
...resucito con un par de cojones, sin tener que dar explicaciones...
Hoy, no sé por qué, no quiero hablar del desagravio, sino de lo bonito que se siente el punto en el que te concentras para valorar lo bueno que te da la vida, por infame y ridículo que sea. Sólo hay que saber hacia dónde mirar. ¿Puede alguien señalarme con su dedo mi camino? Ya da igual, siempre voy en dirección contraria.
En la boca tengo un nido de bacterias de las mil salivas que me atacan e invaden mi espacio vital, sobrepasando sin miramientos el lado de la línea que intento marcar siempre. Y es que al mínimo roce se me olvidan tantas cosas que no puedo recordar lo que me he prometido. Y si me acuerdo, pues me la suda y me lo salto.
Sé sincero, ¿alguna vez me echas de menos?
... los mismo clavos, la misma cruz, los mismo clavos, el mismo ataúd...
jueves, 6 de diciembre de 2007
Ahora mismo estamos en camino.
tu tranquilidad, mi ansiedad de no sé qué,
tu cuerpo, tu mirar,
mi falta de voluntad, orgullo, dignidad, sinceridad, daño gratuito.
Sin mirar atrás
pero sin ganas de olvidar;
mucho corazón,
falta de dirección.
En la soledad, utopía para perder,
me acompañará la imaginación.
Tu desconfiar y mi espacio por ganar,
tu fidelidad y mis ganas de probar,
tu eterna indecisión y mi "déjate llevar".
Tu insatisfacción
mi decepción
nuestro fracaso.
Me da miedo caminar por si en el intento vuelvo a tropezar y se acaba el mundo de una vez por todas. O quizás sólo es una excusa para no acercarme a nadie y tener la tentación de compararlo contigo. En realidad me estoy hartando ya, o es que el tiempo ejerce bien su oficio, pero cada vez me cuesta más dibujar la forma de tu cara. Y tu voz sólo la recuerdo a medias, y tu forma de mirar se me escapa, de hecho, si hago fuerza, sólo consigo saber cómo eres de espaldas.
Y pensar que ahora puedo estar entre sus brazos, y en lugar de eso, voy corriendo a casa, y me encierro en mi habitación y te lloro a mares... no quiero ver a nadie que no seas tú.
Es tan triste, tan jodidamente triste el tumbarme en la cama y soñarte a mi lado... y sentir que no quiero despertarme si no te tengo al lado, y esperar a que pasen los días, los meses, los años, con la paciencia de un transeunte en un paso de zebra, si con eso voy a conseguir verte, al menos, pasar de largo.
Me doy tanta pena... me doy tanto asco por quererte como te quiero con lo díficil que me pones las cosas. Y si por lo menos fuese difícil tendría sentido, pero es que es imposible. Tan imposible que se me posa una bola de lástima en el mentón y me quiero quemar a lo bonzo y partirme en mil trozos y desollarme la cara y partirme las piernas, porque no soy digna de mí misma por sentir esto por ti.
Y quiero tenerte en frente y que me mires a los ojos y me digas "ya no te quiero, y en realidad no sé si te quise". ¿Cómo has sido capaz de hacer esto y de seguir respirando luego? ¿Cómo pudiste recogerme deshecha, rehacerme y dejarme de nuevo hecha mierda? ¿Qué te enseñaron en el colegio que era la ética?
Y si te mueres, que no me inviten a tu entierro. No sabría qué ponerme.
domingo, 2 de diciembre de 2007
Feliz cumpleaños (hoy para ti).
Porque viniste a buscarme a Valencia y me hiciste ir a recogerte sola y a las doce de la noche a la estación de autobuses, y luego fuimos al Cedro y tampoco me hablaste nada de nada, pero me dejaste fumarme un porro tras otro y me escuchaste paciente hablar sin parar sobre todo lo concerniente a mi vida. Porque tú cogiste el taxi primero.
Porque luego no recuerdo qué pasó pero dejamos de hablarnos un tiempo, y porque fuiste una puta pesadilla de persona que no paró de darme el coñazo volví a tener contacto contigo, y luego fui a verte, y me metiste en tu casa, y me presentaste a tu padre, tu hermana, tu abuela, su gata, tu madre y tus amigos. Porque tuve los cojones de convencerte de que no vinieras a buscarme a la estación, de que yo sóla en Madrid sería capaz de encontrar tu casa. Porque cogí el metro, el tren y el autobús, y al final llegué a Móstoles y toqué al timbre y te dije "abre".
Porque me hiciste unos espaguetis horribles de malos para comer y dejaste que te obligara a comértelos en la encimera porque me daba vergüenza. Porque luego te regalé una servilleta que había manchado de tomate y sé que aún la tienes guardada.
Porque conocí a tus amigos con más pena que gloria y le regalé a Álvaro una caja de bombones, porque me llevaste al local de ensayo y a la vuelta pasé un miedo terrible con Pani en el coche. Porque pude mirar desde la ventana de tu habitación cómo nevaba.
Porque cenamos en un chino y yo pedí "arroz chino" y tú dijiste "teneis postres de esos to' guapos?", y me pediste salir y a mí me hizo gracia. Porque cuando nos dormimos te desperté para decirte "o dejas de roncar, o me das conversación, pero yo así no puedo vivir". Porque al día siguiente te dije que me iba al bar a desayunar porque necesitaba estar sola y tú lo entendiste.
Porque cuando me volví a Valencia tu hermana te dijo "joder, se te ha quedao una cara que no te la mereces", y porque en el autobús casi me quedo a medio camino por culpa de la nieve.
Porque se me ulceró la oreja de tanto hablar contigo por teléfono, y porque sabes que tengo un léxico superior al tuyo porque yo sé lo que es un "inmediato" y tú no. Porque cuando tenía que estudiar tu te quedabas en silencio al otro lado de la línea, oyéndome respirar y sin hacer nada más. Porque me aguantaste lo que no está escrito, y yo a ti otro tanto, cabrón.
Porque te pedí por activa y por pasiva que no vinieses en fallas y no me hiciste caso, porque te acabé dejando y porque fui a verte al hospital cuando te dio un ataque de ansiedad y todos tus amigos estaban allí mirando.
Porque la relación se enfrió un puñao y pasado un mes volví a verte en el Viña, y porque mejor no hablemos de lo que pasó después, pero no fue grato. Porque yo no quise saber nada más de ti, y tú te convertiste en un ser odioso que me hacía la vida un poco más difícil. Porque estuve un año sin hablarte, y fui a Madrid y no te lo dije, pero te enteraste, y tú viniste a Valencia y me mandaste un mensaje, y de tan pesao que fuiste volví a aceptarte en mi vida.
Porque cuando aprobaste el carnet de conducir lo celebraste metiéndote por prohibida, y porque antes de tener el todoterreno ibas con un kadet y una cinta de Ska-p, y no sólo eso, sino que además me lo contabas y así nos reíamos todos. Porque entiendes la hecatombe que supone mi menstruación.
Porque me acuerdo de ti todos los días un rato, y todos los días me preguntas cómo estoy, y me aguantas la rabia, la ira y los llantos. Porque sé que aunque no es agradable, escuchas lo que tengo que decirte de otros hombres con estoica elegancia, y me pides que te pase fotos de ellos para sacarles defectos. Porque te digo "buah, hoy he comido un huevo" y tú me dices "joder, pos come algo más" y te quedas tan ancho. Porque a ti te parezco lo mismo de guapa morena, pelirroja, rubia, recién levantada, maquillada, vestida o desnuda. Porque cuando me siento mierda te pido que me digas cosas bonitas y tú me dices que nunca nadie en el mundo va a estar a mi altura.
Porque una vez te dije "si sigo soltera a los 40, me iré a vivir contigo aunque estés casado y tengas hijos, pero no sé si tu mujer llevará muy bien que en su casa se haga lo que yo diga", y tú me contestaste "tendrá que hacerse a la idea o dejarme". Porque vives convencido de que estoy por encima del resto de los mortales, porque me haces sentir que merezco la pena, porque te hago rabiar y te dejas, porque sólo me has gritado una vez desde que nos conocemos, porque eres único en tu especie, porque yo creo que me quieres más que nadie, porque me basta con hablarte para sentirme medio bien.
Porque fuiste un novio discutible, un ex deleznable, y porque ahora eres mi mejor amigo. No sé, nano, algo tendrás para que siga admirándote después de tantos millones de años. ¿Será tu bigote?
Felices 23, Iván.
viernes, 30 de noviembre de 2007
Feliz cumpleaños.
Que se me caiga el techo encima si yo esperaba este final, si no corrí en contra del viento, si no nadé como una perra un ancho mar, si no pinté tu cara en cada verso, si no quisé besarte antes de poderte besar. No distingo ya el rojo de tus ojos, y te cambia tanto el rostro que no sé dónde mirar, y me induces al suicidio controlado, a tanto acto involuntario y animal, que ahora tiño de ejenciana nuestras sábanas, y mi piel pasa de blanca a enjuta, a mancha roja de espasmo contra la pared, y mi cabeza ya no reza tu locura porque estas vísperas son las de después.
No te digo que me rajas y no sangro, que embelesas con tu barba mi mirar sin vida y ganas, y de esta sátira sonrisa de payaso, de sonrisa ya no tiene nada. Porque el tiempo es un puto veneno que va borrando la huella de mis babas, y la distancia pesa más que un mundo. Cierra ahora los ojos, ¿te acuerdas de mi cara?
Han perdido ya el sentido las visitas, la sarta de idioteces que ya ascience a treinta y tres, y pierdes tu secuencia inteligente porque ahora prefiero soñar con muertos que con gente. Si ya, cariño mío, no distingo lo malo de lo posivo, y la vaselina de embalsamar me ha caducado, no esputo flores por las orejas porque sé que nunca nos hubiésemos querido tanto como el matrimonio cadáver de Beatle Juice.
... hoy voy a empaparme en alcohol...
domingo, 25 de noviembre de 2007
Keep away from children.
Si me pongo cola en la espalda y me pego al techo, o voy cogiendo camino hacia el Polo y me dedico a observar simplemente, sin intentar inmiscuirme o participar en lo que debo asumir que no tengo cabida, o repto entro las piernas de los demás para que me den de comer las sobras como a una perra cuando se te encarama en la mesa. Lo que no tengo tan claro es si abriré la boca para tragar, o si en un impulso me levantaré de un salto y le reventaré a alguien la cabeza a puñetazos.
Me asaltan mil dudas, y tengo ganas de salir a la calle y de que alguien me diga "hola, tomamos un café?". O de saber si alguna vez alguien me echa de menos o me recuerda con media sonrisa. O si piensa "Si Teresa estuviese aquí hubiese dicho que..." u "Ojalá estuviese Teresa aquí" o "Quiero venir aquí con Teresa", porque esas son cosas que yo sí digo y pienso de otra gente y sería, no plenamente satisfactorio, pero al menos, sí agradable, que alguien lo sintiese por mí.
Porque quizás soy venenosa y hago más mal que bien, y no sé con qué técnica quitarme los nudillos de los ojos, o cómo bailar al son que me tocan sin sentirme puta mierda. Porque a veces pienso que rebajarme un poco más tampoco sería tan grave si a cambio recuerdas que existo, y otras se me ocurre que prefiero lamer aceras con mierda de paloma que volver a acercarme a menos de cien metros de ti. Y tampoco creo que sea tan complicado entenderme si tenemos en cuenta que voy de frente y que se me secó la lengua de tanto repetir las desventajas que tenía conocerme. Que sopesar si te renta más tenerme a tu lado lamiéndote la cara por las mañanas o jugar a la Play Station 3 es algo que ya has valorado y de lo que no he salido bien parada. Pero me importa tres mierdas si yo he ganado la libertad de revolcarme desnuda en cocaina sin que tu voz retumbe en mi occipital diciendo que estoy haciendo las cosas mal, o el alivio de no vivir con el miedo constante de que vuelvas a cagarla, porque en cierto modo, si quitamos las consecuencias psiquicas que has dejado en mi cabeza, ya no tengo que cagar con tus putas meteduras de pata, y mucho menos tener que volver a pasar por los sucios momentos en los que tardabas diez años en contestarme en concreto a lo que te estaba preguntando, y he ganado en salud, porque ya no me pongo nerviosa porque no tengo que vivir los insufribles momentos en los que yo estaba mal y tú no sabías qué coño decirme y solucionabas las cosas cambiando de tema, ni me llena de ira que no tengas sangre en las venas porque ni te veo, ni siento, ni padezco las consecuencias. Y qué decir de tu puta cobardía... en fin, dejemos el tema.
Así que supongo que todos ganamos, pero lo que no entiendo es por qué coño de vez en cuando aún te echo de menos y prefiero que me hagas sufrir de los nervios el resto de mi vida si a cambio me das un abrazo.
No sé qué puedo hacer para ayudarte porque ni yo misma encuentro un patrón a seguir para solucionar mis sistemas defectuosos. No puedo decirte que si haces tal o cual cosa tu problema se va a solucionar, pero sabes que de sentimientos algo entiendo, que puedo desglosarte las posibilidades de actuación y que salgo más barata que un psicólogo argentino venido a más. Sólo pídeme algo, lo que sea, cualquier estupidez que se te ocurra, aunque sospeches que mi respuesta sea no, no importa, tú pídemelo, porque si no lo haces voy a empezar a pensar que nunca jamás te he hecho falta realmente y voy a morir de una embolia cerebral.
viernes, 23 de noviembre de 2007
El médico dice que es normal.
que salgo de la universidad, y no me esperas en la puerta,
me pregunto si no es sano
este mundo imaginario
en el que no estoy sola y paso frío,
ni tú en tu casa (o a tu ritmo),
sino juntos en la cama
y follando calentitos.
jueves, 22 de noviembre de 2007
Sin tto.
Y de oler tu sudor a kilómetros agrios, de tanto desandar los caminos andados empieza a sangrarme la planta del pie. Se me ulceraron los ojos de tanto llorarte ríos de miel que se pega a mi piel el azúcar amargo, y no salgo si pienzo en una alianza y ya tardan las ansias en venir a llamarme a la puerta, en tocar el claxon para que me asome al balcón y tú me cantes las penas desde que yo ya no estoy.
Si no, nos batimos en duelo y con la espada en la mano apúntame al corazón, levanta mi pecho en escamas, con salfumán ve pintándome llagas de agua, o ríos de alcohol. Caliéntame a hostias, mi amor, o ve cogiendo carrera que aquí va a ganar el mejor.
Me siento una vulgar Magdalena si ya tropiezo con virus y no llego a caer sobre las líneas sucias del suelo, que me manchan de zebra para que no puedas reconocerme entre tanta Virgen María estupenda. Si sólo soy un cromo repetido, o un reloj suizo made in Taiwan, voy haciéndome un nuevo sendero por si el viento se lleva las migas de pan para poder regresar.
O me quemo a lo Bonzo en una fábrica de aguarrás, o navego en turbulencias de nubes engastadas en el torpe afán de recuperar un sinsentido, y salgo a la noche en plan comando por si me quieren buscar otras manos.
Si ya no oyes ni el silencio, ni el agua correr, ni el parpadeo de un águila. Si no queda más que la calma ondulante que intranquiliza al payaso sentado en su trapecio, es porque quizás, y sólo quizás, ya se han acabado las balas de este tiroteo.
miércoles, 14 de noviembre de 2007
Suiza ' 07 (Anecdotarium gráfico IV)
Al día siguiente (o sea, durante el reto del día y la noche hicimos cosas, pero es que en serio que tengo lagunas. Bueno... recuerdo al cocainómano, eso no lo puedo olvidar...) nos fuimos al museo de anatomía (se nota que somos de sanidad o qué?) Ahí yo, mirando un cadáver destripado, a la derecha un tercer pezón. Curioso cuanto menos.
Aquí una glándula tiroides con cachito de tráquea incluido. Yo me pregunto de dónde sacarían tanto muerto, porque es que estaban todas las partes del cuerpo y en distintos cortes y con distintas anomalías. Disfruté un puñao... yo me hubiera quedao allí a vivir.
Este señor tenía una dextrocardia, o sea, un situs inversus, o sea, el corazón a la derecha. Cuánto sé, eh? Somos una puta masa de carne y nos creemos los reyes del mambo. Es que es tremendo.
Esto es... bueno, es obvio lo que es, no? Es un coño y fin. Pero es que flipo con lo bien que está separado del resto del cuerpo. Con labios mayores, menores, el agujero vaginal ahí to' perfecto... yo necesito un kit de esos de desmembramiento para poder llegar a algo en la vida.
Y aquí un capricho de la naturaleza, un feto con su hermano atravesao, y una bolsa colgando que no sé lo que es. Pero cómo coño cabe todo eso dentro de un útero, por mucho que se dilate, que no será más grande que la palma de mi mano? Yo es que flipo, es que flipé muchísimo, mogollón, pero toda mi vida flipé.
Pero esperad que yo no iba a ser menos. JOJOJO qué ojo más grande que tengo jojojoo... lo que yo os diga, el día maldito nos dejó el cerebro escogorciado. A mí también me podéis pedir por catálogo. Mandad un mensajes con la palabra "amoalarubiasubnormal" al 7755 y me sortearé entre todos los participantes. El segundo premio es un puro.
Pasamos diez años en ese museo, en serio. Era tremendo. Pillamos una silla cada una y la fuimos arrastrando por delante de todas las vitrinas. Nos sentábamos, Soledad oía a una pava hablando en inglés en la audioguía, y luego me lo contaba. Setecientos treinta días bambando por el museo, y volviendo para atrás, y comentando y rororororororororororororo, semanas y semanas. Me encantó.
Al salir de allí, muertitas de hambre como estábamos, que no podíamos ni caminar casi, nos fuimos a buscar este museo. Que nos costó de encontrar... es que no os creeis lo que nos costó de encontrar, en serio, infinitos días. Y cuando llegamos estaba cerrado porque estaban de limpieza. Rabié, colega... es que no te imaginas lo que rabié, es que no eres consciente de el nerviosismo interior y la ira que me recorría en esos momentos. Pero me reprimí, me reprimí hasta el infinito, cerré la puta boca, me di media vuelta y pillé caminito hacia el tranvía para ir a comer. Mientras, Soledad hacía fotos por el camino.
Nos fuimos a comer a un chino. Joder, qué asco, en serio. Qué comida más horrible. Pero mala, malísima. Me hinché a comer arroz pero cosa mala, arroz y arroz, y más arroz, y arroz por todas partes, y arroz, y arroz y arros y arroz y arroz. Tanto que dije "voy a acabar llorando arroz", y entonces tuvimos la genial idea de pegarme granos de arroz en la mejilla como si estuviera llorando. Ahí es donde todos los suizos del local empezaron a mirarnos, luego la cosa siguió con que a Soledad le dió la risa mientras bebía agua y la escupió encima de la mesa. Todo el mundo mirándonos, pero todo el restaurante, colega, y nosotras venga la risa que nos ahogábamos. Entonces fue cuando a ella se le ocurrió gritar "QUÈ PASSA? QUE MAI HAVEU VIST NINGÚ ESCUPINYAR AIGUA?!!!" Pero, oh, catástrofe, en esos momentos estaba bebiendo yo y me entró la risa, entonces tuve que apoyar la cabeza en el marco de la ventana, cerrar los ojos y concentrarme muchísimo en intentar tragar, mientras oía a la otra partirse el ojal y la gente que estaba comiendo en la terraza me miraba sufrir. Fue complejo. En fin, dejamos la mesa llena de arroz, porque intentamos en vano comer con palillos, papeles rotos y charcos de agua, pero eso sí, nos llevamos las bandejas al... cómo se llama? sujetado de bandejas? O sea, la bandeja la tienes que dejar como en una especie de carrito con dos guias a los lados para introducir en ellas los cantos de la bandeja, me explico, no? Pues Soledad la metió al revés y casi destruimos la estantería, pero no solo eso, sino que además se le olvidó dejar el vaso y se iba tan contenta con el vaso de cristal en la mano por la puerta, que le faltó decirle a la camarera "me lo llevo, vale?".
Aquí visiblemente tengo miedo, eh? Es que no os imaginanias lo que tenía detrás...
Un trillón de trillones de infinitos ositos Teddy. Pero millones, esa foto es solo una parte, pero la sala estaba tremendamente llena. Había incluso uno balanceándose en una mecedora, un teddy cadáver, un teddy terrorista, es que era increible, en serio. Es lo que tiene ir al museo de de la muñeca.
Mirad estos qué majos. Una enfermera y un médico serrando al Teddy. Si es que al final todo gira en torno a la sanidad. Voy a levantar España con mis manos!!!!
Estos son nuestros nuevos compañeros de habitación, bueno, dos de ellos, porque allí sí que éramos gente, chaval. Por las mañanas no se podía ni respirar de todo el dióxido de carbono que había bambando. Había un coreano que entró en la habitación cuando nos estábamos cambiando y huyó aterrado gritando "sorry, sorry, sorry!!!!", un pavo que bebía coca-cola y no nos inspiraba ningún tipo de confianza, dos pavos más que no hubico porque sólo les vi dormir, y estos dos mendas. El de la izquierda era un canadiense muy simpático que se esforzaba en vocalizar para que le entendiera. Yo sólo hacía que decirle que se fuera a ver Madrid, que es una ciudad muy completita. El de la derecha... no sé, debe ser el elegido porque le brilla un trozo de camiseta.
En ese pub nos encontramos uno de esos libros que la gente lee, y deja por ahí para que lo encuentre otro. Meten un número de serie en una página de Internet y ven dónde ha estado el libro. Cuando ya lo han leído, lo dejan en otra parte para alguien lo encuentr y siga el mismo procedimiento. No lo cogimos porque no sabemos leer. Consecuencias de ser español.
Tirada panchamente en un sofá que había en la calle. Es que en Suiza hasta la basura está limpia, chaval, es una cosa increible. Puedes lamer las aceras y tranqui que no pillarás ningún mal.
Ahí a la una de la mañana haciendo la cena. Arguiñana, chavales, Arguiñana experta. Abrir la lata y calentar. Por cierto, los abrelatas suizos tienen un nivel de complejidad importante.
Y luego partidita al billar pa bajar los tortelini. Ahí, ahí, preparada para el ataque. Por cierto... perdí. Pero Soledad no ganó, perdí yo porque metí la negra en el agujero equivocado, pero eso no es ganar!!!! que quede constancia. Y me asposté algo importante, importantísimo, algo que ya no tengo, algo que ni siquiera tenía cuando me lo jugué.
Antes de ir al aeropuerto, pasamos por el pub Irlandés a hacernos otra cerveza. Bueno, Soledad cerveza con limón porque es una blanda.
Soledad me obligó a hacerle una foto besando a la puta vaca de milka en el Dutty free. Qué vergüenza pasé... la gente quién se pensaría que estaría más subnormal, ella o yo? Lo peor del viaje empezó en esos momentos, cuando nos empezamos a rodear de españoles y hablar con libertad ya no era posible. Durante seis días podíamos decirle a la gente en la puta cara "hueles mal" "no me rayes" "me estás aburriendo" "es que te follaba entero" "pero me vas a poner un piso o cuales son tus intenciones?" Ese tipo de cosas, sabes? y el dejar de hacerlo nos costó barbaridades, tanto que en la cola para entrar al avión yo creo que una murciana estuvo a esto _ de reventarnos la cabeza.
Con esta foto (salimos súper dignas, eh?) finaliza el anecdotarium del viaje a Suiza. Pese a las adversidades nos lo pasamos como chiquillas, de hecho no queríamos volver. Pero... es lo que hay. Echaré tanto de menos despertarme por las mañanas y ver a Soledad con su pijama azul de ositos... y si algo hemos sacado en claro de este viaje es que los españoles necesitan urgentemente impartir educación para la ciudadanía en sus clases, que los cavazes existen como animales, y que será mejor que hagas lo que hagas, te pongas bragas.
Y ahora, a empezar de cero.
domingo, 11 de noviembre de 2007
Suiza ' 07 (Anecdotarium gráfico III)
Quiero que en esta foto aprecieis mi cara de "Muy bien, estoy a mil millones de jodidas millas de mi casa, en una ciudad con diez puentes, un reloj, dos osos y un museo... en Burjassot por lo menos hay gitanos".
Del museo entendimos lo que pudimos entre el inglés y el alemá. Básicamente que la peña le reventaba la nariz a las estatuas en señal de ofensa y descontento, pero no explicaba por qué. En una sala estaba representada la danza de la muerte, y mientras yo miraba antenta los cuadros e intentaba comprender con más pena que gloria las explicaciones, Soledad gritó "LA PUTA MARE QUE VA!!!!" Había un terror en su voz increible, yo no entendía qué pasaba ni sabía a qué coño agarrarme ni a qué subirme. Resulta que en las paredes de la sala salían ologramas mazo de bien hechos, pero a saco de realistas, y uno de ellos era el de un esqueleto bailando. Varga... nos quedamos más blancas de lo que estamos, es que no os imaginais el susto horrible que nos llevamos pal cuerpo. Nos rajan y no sangramos, así te lo digo.
En este bloque me propongo hacer un análisis de la estupidez humana. Primero porque le preguntamos al segurata del museo que si podíamos hacer fotos con flash y nos dijo que sí, y luego nos vio hacer una y vino corriendo to apurao "NO FLASSSSSH NO FLASSSHHHHH" Creo que estaba poseido o algo así. Pero tú eres tonto, mante??? En fin... en otro orden de cosas... lo que está haciendo Soledad es que no se aprecia, pero en frente suyo había un monigote con una lanza y ella estaba ahí toda puesta, a punto de morir casi. Observar su actuación sublime, seguro que si vosotros estuvieseis a punto de morir atravesados tendriais la misma postura corporal. En siguiente instancia entro yo y mi capacidad fisionómica y morfológica para ser imitadora hasta en las peores condiciones. Fijaos en mi actuación "el chino estaba triste y compungido", ni en las mejores familias, chaval.
Para que os hagais una idea, acabamos de desayunar a las 10 de la mañana, y hasta las cinco de la tarde que comimos en un kebab-pizzería no sentamos el culo en una silla. El desgaste era importante, así que luego nos fuimos a una cafetería en la que previamente habíamos entrado antes para ver si comíamos allí, pero como la carta estaba en alemán pues como que desistimos y tal. Luego decidimos ir todos los días a esa cafetería a entrar y salir sólo para saludar, pero fue algo que no llegó a buen puerto. A todo esto, en la foto parece que tenga una mano gigantesca, que no? Pues no, soy mini mano, puñitos de acero Llorens. En fin... a los diez minutos de estar en la cafetería notamos que algo extraño sucedía, que un olor a naftalina recorría nuestras fosas nasales con la velocidad y la fuerza del cuello de Alonso en una carrera. A nuestro alrededor bambaban doscientos millones de abuelos ligando entre ellos y hablando en alemán. Y nosotrás dos allí, en una esquinica, muertas de miedo y sin saber hacia donde mirar.
Antes de llegar de nuevo a la habitación sobre las ocho largas de la tarde, donde, oh! mierda! se encontraban James y Andrey el apestoso, fuimos al Coop, un supermercado de allí, bueno, el único que hay en toda Suiza. Me voy a montar un mercadona y voy a matarlos a todos, esa es mi idea. La cuestión es que fuimos al supermercado, no sin antes haber pasado por un par de puentes, eso nunca hay que olvidarlo. Los puentes son nuestra vida. Pues bien, en el super la liamos que no fue ni normal, nos enganchamos a comprar chocolate, papas, cerveza y arroz precocinado. Todo esto con la risilla típica del desgaste y sin cesta de la compra, es decir, cargadísimas hasta las trancas, que no se nos veían los ojos, partiéndonos el culo, y dando tumbos con más pena que gloria. De hecho, si yo voy al Consum y me encuentro a un guiri en esas condiciones, primero me cago en su padre, y luego exclamo "SI ES QUE SÓLO VENÍS A ESPAÑA A LIARLA!!!", posteriormente rabiaría un poco. La cuestión es que me fumé un piti ahí con el James, guardamos las cosas, nos medio aseamos, y tiramos para la calle otra vez. (Por cierto, el trozo ese de cabeza que sale es del Andrey, es mejor que no salga su cara porque no está bien reirse de los discapacitados). Nos pusimos a beber cerveza cuando salimos a la calle, allí puede hacerse... que madre mía qué roïna estaba, pero roïna, horrible... mala asquerosa y putrefacta. Normal si tenemos en cuenta que compramos la más barata. Ah, y nos pidieron d.n.i. para poder pillarla, todo un detalle que agradeceré por siempre. La cuestión es que Soledad gritaba "Mmmmm... qué wena!!!! qué deliciosa..." pero por más que lo intentábamos no había na que hacer, así que cogimos caminito y nos fuimos para ese maravilloso pub lleno de sorpresas: El Presidente.
Allí nos encontramos con Federico, un argentino de 27 años afincado en Zurich y estudiante de psicología, con el que estuve hablando de amor, desamor, hombres, mujeres, y mi puto problema de fijación oral. Yo me apresuré a decirle "He pasado por tres argentinos, y no quiero ni uno más, pero ni uno!" y él me decía "entonces no tengo posibilidades?" No ves que no, pobre alma... ains. Se pasaba tol santo día diciéndome "sos mala, sos remala, malísima"... que te he dicho que no, y fin. Al principio nos cayó de puta mare, pero luego... en fin, ya lo ireis viendo... como vuelva a verle le mataré JEHKJEGTHWIEUTHKJHFKJHREIU TE MATARÉ FEDERICOOOO!!!! El tema es que nos llevó a otro pub llamado Cuba. No entiendo por qué en Suiza no hacíamos más que ir a pubs latinos. Bueno, sí lo sé, porque Soledad es una mala persona y fin. Allí en ese pub, después de acabar de pillar el buen ciego, nos encontramos con... dios, es que dudo que seais capaces de poder asimilar esto... es que... es que es demasiado fuerte, en serio. Nos encontramos con un ser único en el mundo, una especie en extinción. Algo tan surrealista que ni yo misma asimilo aún que exista. ¿Estais seguros de que quereis verlo? Estais a tiempo de echaros atrás, cerrad la página y salid corriendo para no volver más... Bueno, yo no me hago responsable de las posibles consecuencias que el ver la siguiente imagen os cause en vuestra vida diaria.
Pues aquí teneis a Caipirinho y Husband (el husband de Sol, el negro). Pero dirigid vuestra atención hacia Caipirinho un momento. Obrsevad esa pose más propia de Leonardo Dantés cantando la del baile del pañuelo, que de un brasileño hecho y derecho. Pero quedaros con su cara, en serio... podría acaso llamarse de otra forma que no fuera "Caipirinho". No. Es imposible, nació especialmente para que le apodáramos Caipirinho. Esa sonrisa, esos mofletes de castorcillo... Caipirinho, soy tu fan número uno!!!! En fin, aquí tenemos a Caipirinho...
... y aquí mi inmediata reacción. Pero veamos ahora los otros registros de Caipirinho.
Es que en serio... miradle la cara... mirad como le sobresalen las orejillas por delante de la cinta del pelo con la bandera de Brasil. Eso es orgullo patrio y lo demás son tonterías.
Pues bien, estos mindundillos nos ofrecieron amablemente ir a casa de un amigo suyo, y a nosotras, inteligentisimas y cabales, no se nos ocurre otra cosa que enganchar al argentino, subirnos unos 14 en un taxi, y tirar para allá. Una casa tremendamente enorme del padre médico de un colega de ellos, llena de brasileños, despiertos y dormidos, y lejísimos de cualquier forma de civilización. Sí, lo sé, doscientos tíos y Soledad y yo... y el argentino, que bueno, iba de protector, pero se me arrimaba to lo que podía el cerdo. Podríamos haber sido violadas, destripadas, y colgadas de un árbol, pero por lo visto nos daba lo mismo, y allá que nos fuimos.
Ahí tenemos a Caipirinho goliendo a muerte lo que hacíamos Soledad y yo. Caipirinho goledor semao!!! Y a la derecha parte de la fauna hombruna que padecimos durante toda la noche. Madre mía qué pedazo de casa con dos mil cuartos de baño y una cocina como la de las series americanas, es que no había por donde cogerla.
Caipirinho y yo tuvimos una lucha a muerte por un almohadón que, por evidente desventaja física, perdí. Caipirinho, quítate la mariconera, hombre, que no te vamos a robar. Luego nos pasaron cosas que por salud mental creo que es mejor ni comentar. Lo importante es que el argentino me puso negra de lo pesao que se puso con que nos fuéramos, y yo que por mis santos cojones hasta las seis y media de la mañana no me iba de allí. Y así fue, a prontas horas de la mañana nos fuimos a coger el tren (porque os recuerdo que la choza estaba a tomar por saco), con el reventón ya considerable de todo el santo día pateando. E ilusas inocentes de nosotras nos fiamos del argentino para hacer el trayecto, pero oh... maravillas, el pavo no tenía ni puta idea y nos perdió a los tres por las afueras de Berna. Argentino cabrón... te mataré. Además no se calló el cabrón en todo el camino, que si blablabla, que si blobloblo... repito: I 'm gonna kill you!!! Total, que depués de coger ocho tranvías y 30 autobuses, por fin llegamos a Zyglogge, que estaba al lado de nuestro albergue, y el cerdo asqueroso aún tuvo ganas de decirnos que nos fuéramos a desayunar con él, que no pensaba dormir hasta que cogiera el avión de vuelta a Zurich (para eso faltaban dos días, pues no flipas) y que quedáramos con él al día siguiente. Oh, sí... claro... oh, sí... claro... como si no te odiara ya lo suficiente. Total, que le dijimos que un torrao pa él, que nos íbamos a dormir, y nos fuimos a desayunar. Nos comimos un café con leche y un pan que tenía dentro como uñas de cerdo con sal o algo así.
Y así finaliza el día maldito, con nosotras llegando a keo a las nueve de la mañana, y el James flipándolo en colores por vernos aparecer con semejante cara desencajada.
